El ambiente se llenó de nostalgia por las palabras del señor Sinclair, él luego de eso decidió no comer más pero miró a Charlize al lado de Lucas. El señor Sinclair observó a Charlize con ojos agudos, reconociendo en su mirada el genuino amor que profesaba hacia su nieto. En sus adentros, admitió que Charlize era una buena mujer, llena de virtudes y cariño, capaz de proporcionar un hogar estable y amoroso para su querido descendiente. Sin embargo, su ceño se frunció al recordar las abismales diferencias sociales que les separaban. Aunque reconocía la autenticidad de los sentimientos entre ambos, no podía evitar sentirse atrapado por los prejuicios arraigados en su corazón. La batalla entre el cariño y las barreras sociales se libraba en el alma del señor Sinclair, dejando una sombra de du

