Maya Siento un peso en mi pierna y abro los ojos encontrándome en una habitación muy hermosa. Mi vista se nubla obligándome a cerrar los ojos otro vez para volver abrirlos ¿Donde estoy? Me levanto y me encuentro con Eduardo durmiendo pero muy incómoda mente. Su cabeza reposa en mi pierna mientras que está acurrucado. Todo llega a mi mente como si fuera una bomba. Mi cabeza duele demasiado. -¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿Te duele algo? - pregunta despertando alterado. -No, bueno sí pero calmate - digo y él se levanta y rodea la cama llegando a mi lado. Toca mi frente y cuello haciendo que mi cuerpo sienta una corriente agradable ¿Acaso eso es normal? -No tienes fiebre - avisa y le sonrio. -Eduardo no tiene por qué molestarse más, enserio gracias por todo - digo mirándolo

