Guerra de tres

4336 Words
- Violeta - - Tú y yo tenemos que hablar - le digo con firmeza No sé de donde me salen las fuerzas de estar siquiera de pie, finjo estar tranquila y serena, pero por dentro me siento una vil gelatina a la vez que creo estar caminando entre nubes, hasta siento que quiero llorar. Pero no, no puedo darme el lujo de mostrar mi vulnerabilidad, tengo que estar con la cabeza fría para poder hablar con Jared y resolver este embrollo. Es que aún no puedo creer que esté frente a mí, después de no saber de él en 5 largos años ahora está de vuelta y yo no se que hacer ni qué sentir. Es obvio que muchas cosas en nosotros han cambiado, yo ya no soy aquella chiquilla acelerada que solo buscaba vivir su vida sin pensar en las consecuencias, ahora soy una mujer madura que busca hacer lo que es correcto. Y estoy segura de que Jared también ha cambiado, me basta con ver el brillo de su mirada, la forma en la que sonríe y hasta como camina para saber que ya no es un hombre lleno de reglas y temores. Más bien parece más relajado, decidido y hasta rebelde. Lo curioso es que aun a pesar de todos esos cambios, me basta con tenerlo cerca para sentir que el tiempo no ha pasado, que todo sigue igual que hace 5 años, como si hubiera sido ayer cuando nos despedimos en el parque. Si tan solo no se hubiera ido, si hubiera regresado antes, si ahora yo no tuviera... - No sé si hablar, es lo que quiero hacer estando encerrado solo contigo - me dice coqueto - sabes, siento que esto ya había pasado antes - Trato de entender a que se refiere cuando recuerdo el encuentro que tuvimos en el ascensor de su anterior departamento, así que para evitar tener la tentación de repetir la historia vuelvo a poner en marcha el ascensor. Algo que al parecer decepciona a Jared. "Y a mi también" A nadie le importa lo que tú pienses conciencia. - No es momento de viajar en el tiempo Jared - detengo sus recuerdos y de a paso los míos - necesito saber que estás haciendo aquí - - Creí que era bastante obvio - dice con obviedad y burla - Pies lo será para ti, porque lo que es yo, ni siquiera sabía que seguías vivo - le reclamo - Auch, eso duele - pone las manos en su pecho fingiendo dolor - Déjate de juegos y responde de una vez - exijo Está bien, déjame ver - pone una mano en el mentón como si estuviera pensando - básicamente estoy aquí por dos razones, primero trabajar, segundo tú - Wow, eso fue muy directo. - ¿Por qué trabajar aquí? - decido irme a un terreno seguro e ignorar sus últimas palabras - ¿No se supone que deberías estar dando clases en un instituto para varones? - - Nop, renuncie - responde encogiéndose de hombros - ¿Por qué? Creí que te gustaba tu trabajo - cuestionó incrédula - Tú me gustas más - me dice acercándose a mi - Deja de jugar Jared, esto es serio - lo regaño tratando de mantener la compostura - Y yo estoy hablando en serio Violeta, recuerdo haberte dicho que siempre quise ser arquitecto y aunque ser profesor no estaba mal, lo que realmente amaba de esa carrera era tenerte cerca, cuando eso cambió ya no quise saber nada más de ese trabajo - explica que demasiada convicción - Por eso regresaste a la universidad - pienso en voz alta - Así es y cuando supe que tú trabajas aquí, no dudé en hacer lo mismo - acaricia mi mejilla con su mano - necesitaba volver a verte, me hacías tanta falta. Es por eso que estoy aquí - Mientras hablaba se acercaba lentamente hasta terminar con la poca distancia que había entre nosotros para empezar a besarme. Al principio no supe que hacer, la razón me decía que debía alejarlo, pero mi corazón no me dejaba, por lo que terminé dejándome llevar hasta que las puertas del ascensor se abrieron. - No debiste - le digo separandome de sus labios Salgo del ascensor lo más rápido que puedo tratando de parecer profesional para que nadie note el desorden emocional que tengo después de ese beso. Siento los pasos de Jared detrás de mí pero no me giro a verlo, ni me detengo a esperarlo. Cuando llego a mi auto intento abrir del lado del conductor pero Jared me detiene en el intento, poniendo su mano en la puerta. - ¿Qué crees que haces? - me pregunta tratando de quitarme las llaves - ¿Tú qué crees? Voy a casa - le digo con obviedad - No señorita, tú no estás en condición de manejar, iras a tu casa pero seré yo quien te lleve - me dice jalandome hacia la puerta del copiloto - Eso no es necesario, yo puedo irme sola - le digo con recelo En ese momento, Jared me aprisiona contra el auto poniendo sus brazos alrededor de mi cuerpo. - Mira querida tú pediste que te llevara y eso es exactamente lo que pienso hacer. Tú dices si te llevo a la buena o a la mala - trago saliva ante la idea de lo que se le ocurra hacer Abro la puerta del copiloto con precaución y entro al auto sin nada que decir. Jared sonríe al ver su victoria y se da la vuelta para ponerse en marcha. En un principio nos mantenemos en silencio, pero eso dura muy poco pues Jared decide retomar la conversación que teníamos en el ascensor. - ¿A qué te referías con que no debí? - me pregunta dirigiéndome una leve mirada - no creo que te refieras al beso, porque ese estuvo muy bueno - ¡Dios, ¿Que le hicieron a este hombre?! - No Jared, no me refiero al beso - aclaro sin mirarlo - lo dije porque no debiste haber entrado a trabajar aquí - - ¿Por qué no? - me pregunta sin entender - ¡Porque es la empresa de mi padre! No puedes pisotear todo su esfuerzo como un trampolín solo para llegar a mi - por alguna razón me siento ofendida - No es así cariño... - - No me llames cariño - lo interrumpo molesta - Bueno, no es así amor - salí de guatemala para entrar a guatepeor - por primera vez en mi vida quise hacer lo que mas amo, sin preocuparme si alguien este de acuerdo o no, si es bueno o malo. Desperdicié muchos años encerrado por mis miedos del pasado y con ello perdí no solo la oportunidad de disfrutar de mi juventud, o la oportunidad de cumplir mis metas profesionales, también te perdí a ti - Cuando dice eso puedo ver un atisbo de tristeza que me rompe el corazón sobre todo porque yo también fui víctima de esa prisión. - Es por eso que volví, sé que tardé mucho tiempo pero cada paso que di durante estos 5 años lo hice pensando en ti y en cumplir la promesa que les hice - entrelaza su mano con la mia - asi que aquí estoy y aquí me quedo - Matenme por favor, lo merezco. Soy una… - Todo eso suena muy lindo Jared, pero tienes que darte cuenta del riesgo que corres al estar aquí - trato de poner una excusa razonable - toda mi familia trabaja en esta constructora, si alguno de ellos se da cuenta de tus intenciones, no solo te sacaran a patadas de la empresa, también arruinarán tu carrera antes de que siquiera empiece - - Eso no pasará, ya verás que cuando vean mi trabajo me van a amar, es más, hasta tu puesto te voy a quitar - bromea - Escucha bien lo que te voy a decir Jared, más te vale no salir con tus estupideces dentro de la empresa, se te va a pagar por trabajar, no por cupido - lo amenazo - No quiero que eches por la borda todo el esfuerzo de mi padre por tus aires de invencible, por que te juro que si eso pasa, yo misma voy a arruinarte y no solo tu carrera, tu vida entera - - Mmm... Correré el riesgo - dice burlón - ¿Qué le hiciste a mi profesor? - cuestiono incrédula - no respondas eso solo, llévame a mi casa - - ¿Tanto te distrae mi atractivo que no te das cuenta de lo que te rodea? - me dice altanero - llegamos a tu casa hace como 5 minutos - Su confesión me sorprende, por lo que miro a mi alrededor y efectivamente, ya estoy en la entrada de mi casa. - Oh... Bueno, gracias. Espera, ¿Cómo sabes dónde vivo? - cuestiono al darme cuenta que en ningún momento le dí mi dirección - - ¿Ya lo olvidaste preciosa? - me pregunta juguetón - vine cuando saliste del hospital por aquel problema que tuviste con Tara. ¿Recuerdas los ricos besos que nos dimos en tu cuarto, las caricias que te di por primera vez, como gemías sobre…? - - Si ya entendí, no tenías que ser tan gráfico - le corto tapando su boca con mis manos - en fin gracias por traerme, puedes dejar el auto aquí - Intento bajarme dejando de lado todas las emociones que sus palabras despertaron en mí. Pero antes de que pueda abrir la puerta Jared me toma de la cintura y me jala hasta sentarme en sus piernas. - No te puedes ir sin que me des mi beso - demanda acercándose a mis labios - ¿Y a ti que te hace creer que voy a besarte? - cuestiono tratando de alejarme, lo cual no es muy posible - Por qué me lo debes, te traje hasta tu casa, lo menos que puedes hacer para pagarme es darme un beso. Claro que sí gustas, puedes hacerlo de otra forma - me dice de forma sugerente acariciando mis piernas - Compórtate ya Jared, no olvides que soy tu jefa - le recuerdo seria - ¿Por qué te haces la difícil? - interroga dándome un poco de espacio pero sin quitarme de encima suyo - No me estoy haciendo la difícil - aclaro nerviosa - lo que pasa es que no puedes esperar que después de perderte en el limbo por 5 años todo siga como si nada entre nosotros. Ya no somos los mismos Jared, muchas cosas han cambiado, por eso lo nuestro no puede ser igual que antes - Por unos segundos Jared se mantiene en silencio sin dejar de observarme, aunque más bien parece tener la mirada perdida en sus pensamientos. - Tienes razón, lo nuestro no puede ser igual - acepta y yo me relajo, al menos hasta que sigue hablando - será mejor y te lo voy a demostrar - - No me digas ¿Y cómo piensas hacerlo? - hablo irónica - Aré todo lo que sea necesario para que veas lo bueno que será estar juntos y tú estarás tan feliz que hasta me propondrías matrimonio - asegura santurrón - ¡Ja!! Si como no, quiero ver qué lo intentes - me burlo Al oírme decir eso, me jala entre sus brazos y me roba un beso apasionado que me hace olvidar hasta mi nombre. - Me acabas de declarar la guerra preciosa - me dice sobre mis labios - y seré yo quien la gane - - Solo si yo te lo permito - lo reto con jadeos Sin esperar a que me refute, o me vuelva a besar, le quitó las llaves y salgo del auto sin mirar atrás. Apenas entró a la casa, me asomo por la ventana esperando a que se vaya y cuando así lo hace vuelvo a respirar con tranquilidad. ********** Ya ha pasado poco más de una semana desde que Jared regresó a mi vida, debo confesar que me preocupaba como fuera actuar en el trabajo y que alguien llegara a sospechar de nuestro pasado, sobre todo mis hermanos. Pero me sorprendió ver lo responsable y serio que es en cuanto a su trabajo se refiere, recuerdo que siempre lo ví así cuando era mi profesor, pero ahora es diferente. La forma en la que habla de un proyecto, como se entrega para cumplir con los diseños asignados y la emoción que se destila por su mirada cuando logramos cerrar un contrato, me confirma la gran pasión que siente por su carrera y se que así debió ser desde un principio. ¿Será que mis hermanos y yo demostraríamos la misma euforia si trabajáramos en lo que siempre amamos? Seguramente piensan que después de todo lo que les he contado, todo debe ir a la perfección entre él y yo. Pues lamento decirles que no hay nada más lejos de la relación... digo de la realidad. Ya no sé ni lo que digo. El caso es que tal y como me lo declaró aquel día, estamos en guerra. No ha pasado un día en el que no salga con sus coqueterías, ya hasta pareciera que se hizo una rutina. Al amanecer un mensaje de buenos días. En la mañana, una rosa en mi escritorio. Al medio día, un chocolate en forma de corazón. En la noche, un beso robado antes de salir. Y antes de dormir, una llamada hasta quedarnos dormidos. Cualquier mujer caería rendida a sus pies ante tales acciones. "Y tú no eres la excepción, estas que babeas miel en vez de saliva" Eso no es verdad y aunque lo sea, eso no me quita las dudas y temores, más bien es todo lo contrario, cada día estoy más confundida y no sé si decidir mandar todo al carajo y corre a los brazos de mi primer amor o hacer lo que a mi parecer es lo correcto. Ahora entiendo a la perfección lo que Jared sintió cuando estuvo en la misma disyuntiva que yo hace 5 años y yo tan injusta y egoísta que fue en aquel entonces, quien diría que el tiempo me daría una probada de mi propia medicina. Solo espero poder tomar una decisión antes de que Jared se entere de la verdad, porque si eso pasa yo no sé que haría, lo que menos quiero es lastimarlo y eso es lo que voy a hacer cuando él sepa que... Los golpes en la puerta me sacan de mis mortíferos pensamientos. - Adelante - mascullo seguido de un suspiro - Hola muñequita - escucho un saludo que me tensa de inmediato Un hombre delgado de piel blanca, con cabello castaño y ojos caramelo escondidos tras sus gafas, entra por la puerta. - Sebastian ¿Que haces aquí? - cuestiono tratando de ocultar mi nerviosismo - ¿Acaso no puedo venir a verte? - rezonga con falso enojo, o al menos eso creo - No. Digo, si, claro que puedes - fuerzo una sonrisa Sebastian me corresponde con otra sonrisa y se aproxima para dejarme un beso, que por mi rápido esquivo, terminó en mi mejilla. El parece notar mi negativa, pues me mira con reproche y cierto enojo. Pero antes de que empiece a cuestionarme la razón, decido desviar la conversación hacia un terreno seguro. - Y cuéntame ¿Qué planes tienes para hoy? - le digo invitándolo a sentarse Él toma asiento frente a mí, mientras yo reviso sutilmente la hora en mi reloj de pulso. ¡j***r! Ya es casi medio día y conociendo a Jared como lo conozco, ya no tarda en venir a traerme el chocolate para endulzarme el corazón, como siempre me dice, él es demasiado puntual y sé que sin importar los imprevistos que se presenten llegará a la hora exacta. Tengo que deshacerme de Sebastian antes de que llegue Jared, no quiero que se encuentren, eso sería tan desastroso como acercar el sol a la tierra. - Planeaba invitarte a comer, luego ir al cine y no se pasar el rato juntos - sugiere emocionado - Suena genial, pero te parece si lo dejamos para el fin de semana, es que hoy tengo mucho trabajo pendiente - me excuso tratando de ser amable - ¿No puedes dejarlo para mañana? Quiero estar aunque sea una tarde contigo, llevas toda la semana evitándome - su voz que en un principio sonó a súplica, terminó siendo un reclamo - No pienses así, no te estoy evitando - le tomó una mano "Mientes con tus amarillos dientes" No me levantes falsos conciencia, mis dientes no están amarillos. "Pero si le estas mintiendo" Y qué quieres que le diga ¿Que mi primer amor regresó a mi vida y que por eso me incomoda estar cerca de él? - ¿Entonces porque llevas 10 días sin salir a comer conmigo, encontrarme en el parque, o hacerme siquiera una llamada? - me reprocha haciéndome un mohín, que en vez de darme ternura, me hace sentir horrible - Tienes razón - digo sincera - tengo tantas cosas en la cabeza que no me he dado el tiempo para poderlo compartir contigo y no sabes cuánto lo lamento - - Yo solo te pido un poquito de tu atención - me dice con voz de niño - Y la tendrás. Solo dame estos días para organizar mi vida - sobre todo mi corazón - y te prometo que me tendrás todo el fin de semana para ti - En su rostro se plasma una sonrisa de esperanza, la cual trato de corresponder. Sentí que volvía a respirar cuando lo ví levantarse de su asiento, pues pensé que ya era hora de que se fuera, pero terminé tensandome más al sentir que me jalaba hacia él, con una fuerza que rara vez mostraba. Cuando estuvimos frente a frente, Sebastian rodeo mi cintura con sus brazos en forma de retención, yo puse mis brazos alrededor de su cuello como excusa para volver a ver la hora en mi reloj. Un minuto para el medio día, Jared entrara en cualquier momento. - Tendrás que compensar lo descuidado que me tienes - me dice coqueto - Te prometo que lo haré - le digo con nervios Lo escucho decir algo más, pero no le prestó la suficiente atención como para entenderle, pues mis ojos están puestos en la puerta rogando que Jared no vaya a entrar mientras yo estoy abrazada de Sebastian. Estoy tan absorta en ello, que no me percato de la caricia en mi barbilla, hasta que siento los labios de Sebastian sobre los míos. Al principio pienso en alejarlo, pero sé que no puedo hacerlo si no quiero que note lo confundido que está mi corazón en estos momentos, así que muy a mi pesar, correspondo sus besos con la misma ternura con la que él siempre me ha besado. Trato de no cerrar los ojos, pues cada vez que lo hago veo la imagen de Jared besándome y no puedo evitar comparar las sensaciones que cada uno provoca en mi. Los besos de Sebastian son suaves, tiernos, respetuosos y hasta tímidos, siempre me dan tranquilidad. Todo lo contrario de Jared, que por muy delicados que sean sus besos, siempre están llenos de pasión, deseo, entrega... y amor. Sus besos hacen temblar cada parte de mi cuerpo y me arrebatan hasta el alma. Involuntariamente dejó salir un gemido, pero me sorprendo al darme cuenta que no es por el beso, sino por el aroma de su colonia que siempre me hace suspirar, roble y menta. ¿Roble y menta? Sebastian no usa esa colonia, esa fragancia es de... - Violeta - Ay no! Me separo de Sebastian con temor para poder ver a... Jared. Tiene una expresión serena y hasta indiferente, pero me basta con ver sus ojos para saber que está destrozado por dentro y que lo único que lo mantiene vivo es la rabia que siente en este momento. Es increíble que aún no haya corrido a arrancarle la cabeza a Sebastian, aunque creo que es por la impresión por lo que acaba de ver, parece que ni siquiera está respirando. - Una disculpa por interrumpir, no estaba su secretaria y la puerta estaba abierta - se disculpa entre dientes - Oh, no se preocupe creo que nos dejamos llevar, nunca lo había visto en la empresa ¿Es nuevo? - le dice Sebastián con verdadera curiosidad - Al parecer ya no - responde mirándome con odio Puedo ver que no se refiere al trabajo, sino a mi. Por lo que decido intervenir, antes de que Jared diga algo que nos ponga en verdaderos aprietos. - Sebastian, te presento a Jared Vega, es uno de los pasantes que entraron a la empresa este año - le explico despacio, para luego dirigirme a Jared - Vega, Sebastian es... mi novio - Nunca en mi vida me había dolido tanto decir esas palabras, pero ver como Jared se derrumbó por dentro, hizo que esa confesión fuera más letal que una daga en mi corazón. Pero al igual que él, tuve que tragarme mi dolor y fingir que estaba bien aunque por dentro esté muriendo. Ambos estrechan sus manos y luego de haberse soltado, Jared se dirige a mi. - Le traje los diseños que tenemos en mente para la construcción del nuevo restaurante - me entrega unas carpetas actuando con total profesionalismo - Gracias, ya los reviso y les hago saber cualquier detalle - digo sin mirarlo - Me retiro entonces, señorita, señor - dice en forma de despido Jared sale como si aquí nada hubiera pasado, yo mantengo mi vista en la puerta por donde salió hasta que Sebastian me habla. - ¿En que estábamos? - se acerca a intentar besarme otra vez - En que debo ponerme al día para estar libre el fin de semana - comento regresando a mi silla tras el escritorio - Cierto, claramente estás muy ocupada. Te dejo para que te concentres - se despide dándome un beso en la cabeza Eso lo hubieras hecho hace 5 minutos. Sebastian sale de mi oficina y yo me derrumbo en mi silla. Apenas estoy intentando controlar mi respiración, cuando Jared entra iracundo cual tornado. - ¡¡¿TU NOVIO?!! ¡¿Me puedes explicar como carajos pasó eso?! - cuestiona descontrolado - Por favor cálmate - trato de tranquilizarlo - ¡No me pidas que me calme Violeta, porque eso no está en mi vocabulario ahora! - grita dándome la espalda - Te prometo que no era mi intención lastimarte de esta manera - lamento arrepentida - ¿En serio? Por que no parece, ¡Lo prometiste maldita sea! - reclama encarandome - Yo no planee estar con él - me defiendo levantándome - llegó a la escuela poco después de que tú te fuiste y nos hicimos amigos, después de graduarnos me seguí encontrando con él en otros lugares por casualidad. Muchas veces me invitó a salir pero yo nunca acepté, hasta hace unos meses que nos encontró a mi familia y a mi cenando en un restaurante, él les pidió permiso para pretenderme, ellos aceptaron y yo ya no pude negarme - - ¿Y por qué no? - interroga entre dientes - Por, porque... - Me mantengo en silencio por unos minutos para tratar de asimilar la situación en la que estamos lo que me hace reaccionar y explotar de rabia. - ¿Por qué? ¡Por que tú te fuiste, me dejaste cuando yo más te necesitaba! - lo enfrento - Te dije que volvería - se excusa - ¡Pero nunca dijiste que te ibas a desaparecer en el proceso! - le reclamo - ¡Nunca llamaste ni escribiste, no volví a saber de ti! - - Pero te hice una promesa, ¡Solo tenías que esperar! - se vuelve a exasperar - ¡¡Y eso hice, te juro que lo hice!! Los primeros 2 años traté de entenderte y tuve la esperanza de que quizá volverías cuando cumpliera la mayoría de edad, pero eso no pasó y aún así te seguí esperando. El tercer año no podía con la rabia y la impotencia de no poder hacer nada para recuperarte; al cuarto la tristeza me empezó a consumir y tuve que poner todo de mi para no dejarme caer. Pero cuando se cumplieron 5 años, acepté que quizá tú no volverías, que tal vez ya te habías olvidado de mí y me rendí - - Te rendiste, ¿Así de fácil? Que decepcionado estaría de ti tu padre - dice con desdén - ¡¡NO METAS A MI PADRE EN ESTO!! - le grito histérica - tú eres el menos indicado para hablar de él, tú nunca te relacionaste con él y sabes que, me alegra que así haya sido porque él nunca te hubiera aceptado - Puedo ver el dolor que mis palabras le provocaron, pero el coraje que siento ahora no me permite sentir ni pesar. Jared se mantiene callado, por lo que vuelvo a hablar. - Yo te esperé y tú nunca volviste... ahora es demasiado tarde - No puedo evitar derramar lágrimas al decir esas palabras, pero esa es la verdad. Ya es muy tarde para recuperar lo nuestro y tengo que obligarme a aceptarlo. Veo a Jared caminar por toda la oficina mientras se jala el cabello por la frustración, hasta que se detiene a mirarme con una determinación envidiable. - Te equivocas Violeta, aún no es tarde - asegura acercándose a mi - Jared por favor.. - Trato de hacerlo entrar en razón, pero me interrumpe cargándome en el aire y sentándome sobre el escritorio. Con su brazo izquierdo sujeta mi cintura mientras que con la mano derecha toma mi cabeza, todo con firmeza y cuidado a la vez. - Dile a tu novio que ganó esta batalla pero que la guerra aún no termina - me susurra mirándome fijamente - pelearé contra él, contra ti y contra todo el que quiera alejarme de ti. Voy a recuperarte Lila, así tú no lo quieras... estás advertida - Dicho eso, me suelta de su agarre y deja algo en el escritorio, para luego salir de la oficina azotando la puerta. Miro a mi lado y me encuentro con un chocolate que antes tenía forma de corazón, pero ahora está hecho trizas. Al igual que mi propio corazón. Lo tomo con las manos temblorosas y pegándolo a mi pecho, dejo salir todo mi dolor con lágrimas y sollozos. Esa noche no hubo beso de despedida, ni llamada antes de dormir... . . . ? ? ? ? ? ? . . . ¡¡Aaaahhh que intenso!! Que levante la mano quien quiera linchar a Sebastian. Ahora ya entendemos un poco más del cómo se siente Violeta y porqué actúa así con Jared. Diganme ustedes de qué lado están. Jared vs Violeta. Visiten mi i********:, escritoradeluna...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD