Cambridge, Massachusetts. Estados Unidos. Bea no se podía sentir más contenta. Con tan solo 22 años ya tenía un pregrado en ingeniería aeroespacial del MIT, un posgrado en energía y propulsión de la misma universidad, y ahora se estaba graduando de su doctorado en ciencia y tecnología aeroespaciales de la prestigiosa universidad de Harvard. Toda su familia estaba en la ceremonia de graduación. Los Taylor, su muy norteamericana familia paterna, y los Hernández, su muy colombiana familia materna. Apenas el maestro de ceremonia dijo el nombre de Bea Carolina Taylor, esta no se había alcanzado a levantar de su silla cuando su familia ya estaba dando gritos de júbilo, aplausos y hasta tocando las bocinas con las que solían celebrar los goles de la selección colombiana de fútbol. Por supu

