- Traje estas cobijas, son suaves y calientitas y son ligeras – dijo Ian poniendo las cobijas sobre Emma – Le dije a Nicolas que trajera té de naranja en un termo, así te estaré dando algo calientito. - ¿Estará aquí? - Si, le dije que podía venir mañana, pero se puso de necio – suspiro – En unas horas le diré que entre mientras me duermo un rato – le sonrió – Emma – tomó su mano – Concéntrate en ti, descansa, mañana vendrá el cirujano a valorarte y te dará fecha para la operación. - Ian – lo miro – El me ama de verdad – susurro – Lo pude ver en sus ojos. - Emma – se sentó a su lado y tomo su mano – Nicolas te ama más que cualquier otra persona, incluso puedo decir que te ama más de lo que yo te amo – le sonrió – Eres afortunada por tener a alguien así – le dio un beso en la frente – Ah

