—Nunca desperdicies una copa fina y menos con chardonnay, inutil —Katsuki regañó y cuando percibió su piel helada se preocupó —¿Porqué estás frío? El rostro de Katsuki estaba a centímetros del suyo, sus ojos eran abiertos como los de un infante, su expresión lisa y sus ojos eran tan rojos como la copa que le asustaba. —Todoroki me enamoró con una copa de vino —Izuku confesó muy a la bajo y su voz dulce se sofocó en su garganta —Solo era una insignificante copa, —gimoteó y su mirada vio sobre el hombro de Katsuki hacia la oscuridad de la ventana. La copa entre sus manos tembló. Se sintió caer en un abismo. —¡Deku, para con esa mierda! —Katsuki lo sacudió y tuvo ganas de abofetear sus mejillas pero no lo hizo. Izuku se detuvo con la mirada humedecida, respiró un poco y luego se cuest

