Me encontraba en mi puesto de recepción escribiéndole otra carta a mi tía Jane, ya que no había obtenido respuesta anteriormente. Realmente esperaba que ella estuviera bien. —Buenos días— vi a Aidan bajar las escaleras alegremente con su morral de cuero marrón colgando de su hombro. Aun con una libreta y lápiz en mano, pero esta vez llevaba lentes circulares. —Buenos días— guardé la carta que estaba escribiendo en el cajón y centré mí atención en el huésped. —Oye, quería conocer al guía del que me hablaste ayer. Si pudieras ayudarme lo agradecería mucho Malia— apoyó sus codos en el mostrador quedando frente a frente, casi a centímetros. —Claro, iré a buscarlo ahora— me alejé cuanto pude con torpeza, me había puesto nerviosa tanta cercanía. —Zac, un huésped quiere hablar contigo sobre

