— Hola, ¿Cómo la pasaron ayer? — me responde el saludo con una alegría casi palpable en su rostro — Muy bien, vimos una película después comimos unas cotufas que prepare para acompañar mientras la veíamos — le comento recordando la película que vimos el día anterior Procedo a contarle que paso ayer después que nos despedimos, omitiendo obviamente lo que pasó con el señor Mikhail, y la conversación privada que tuve con Rose antes de acostarnos a dormir. Le digo como a pesar de que Dyland se encontraba todo emocionado por verla, la película no iba ni por la mitad cuando el se quedó dormido. — No lo culpo, los niños tienden a dormirse temprano — continúa con una sonrisa:—. Además como se la pasan de aquí para allá en todo lo que va del día, es normal quedarse agotados al llegar a casa —

