Cuando llegué a Saint Andrews, lo hice con un montón de expectativas, sueños que quería que se hicieran realidad y de los que algunas veces dudaba que se realizarían, dudaba de mí porque en ese momento era una chica con una idea preconcebida y no sabía si lograría lo que quería; convertirme en una buena abogada. He logrado mi sueño de ser abogada, el adjetivo, solo el tiempo lo dirá. Lo que es seguro es que no soy la misma chica de hace cuatro años. Era mi última noche en la ciudad y en la residencia. James estaría a primera hora y regresaríamos a Londres, donde yo buscaría trabajo enviando cc.vv. a diferentes bufetes. Diane y yo decidimos no salir y quedarnos en nuestra habitación, disfrutando de la tranquilidad y de nuestra conversación. Algunos compañeros ya se habían ido y se notaba e

