Ethan Esa mañana reía y saludaba a todo el que me pasaba por el lado. Cuando llegué a mi oficina me senté y mi cara reflejaba la alegría de mi alma. No sabía quién se encargaba de poner las cosas en su justo lugar, o de juntar personas que se deseaban, pero a quien quiera que fuera, mis respetos. Ella había llegado de nuevo a mi vida cuando menos me lo esperaba y una mañana que se tornaba gris se llenó de color, porque la paleta la tenía ella, yo solo era un simple dibujante de momentos, hacedor de sueños. Me di cuenta de que no sabía que el juez Schneider y el hombre que le acababa de hacer el amor en un ascensor eran la misma persona, pero si le decía en ese momento quien era, escaparía de nuevo y yo no quería perderla de vista y tampoco podía ausentarme del estrado, así que una pequ

