POV Annie
Era sábado así que fui con Camila a tomar un café, Dylan se quedó con Patrick en la casa. No sabía a quién contarle lo que está ocurriendo, no tengo a alguien en quien pueda confiar no quiero que me tomen por loca o algo así.
- Hola, disculpa la tardanza. Pero mi mamá es un poco temática .- Me dice Camila mientras toma asiento -.
- No te preocupes te entiendo, ya pedí por ti .- Le dije -.
- Eres un amor, gracias.
A los segundos un chico se acercó a nuestra mesa y dejo lo que le había pedido a Camila cuando llegue.
- ¿Qué tienes planeado hacer hoy en la noche? .- Me pregunta -.
- Pues la verdad no lo sé, creo que ver una película con Patrick y Dylan. ¿Por qué? .- Le pregunté -.
- Hoy le haré una cena a Michell, hoy lo subieron de puesto y quiero celebrarlo. ¿Si quieres puedes ir con tu familia?
- Oh claro, sería una buena ida. ¿En qué te puedo ayudar? .- Ella me mira y niega -.
- Claro que no, ustedes serán invitados.
- Oh vamos Camila, no me molesta ayudar .- Le dije -.
- Pues no, eres una invitada así que no te dejare ayudarme. Además mi hermana y mi mamá me ayudaron con algunas cosas así que no te preocupes.
- ¿A qué hora tenemos que estar?
- Mmm 7:30pm .- Me dice y toma de su café -.
- Está bien .- Respondí -.
Ella me miraba como si quisiera preguntarme algo.
- ¿Por qué me miras así? ¿Tengo algo en la cara? .- Le pregunté -.
- No, solo que. Te siento como rara, ¿Te sucede algo?.
- ¿Rara? Mm no me sucede nada ¿Por qué la pregunta?
- Annie, antes de que te mudaras aquí ya nos conocíamos y puedo sentir que algo no está bien en ti.
Y tenía razón, desde que apareció esa cajita muchas cosas han sucedido en mi casa.
- ¿Dime qué te ocurre? Sabes que puedes confiar en mí.
- Lo sé y te lo agradezco. Es solo que no sé cómo vayas a tomar lo que te diré.
- No creo que sea tan grave, pero cuéntame. Lo mínimo que puedo hacer es pensar que estás loca, pero eso ya lo sé .- Se burla -. Pero ya, cuéntame.
- Has visto o sentido cosas que simplemente no están ahí? .- Ella me mira raro -.
- ¿Te refieres a espíritus? .- Asentí -.
- Si así se puede llamar pues si .- Mencione tomando de mi café -. Sé que lo que te digo es algo loco pero es la verdad.
- ¿Dónde has visto espíritus?
- No te burles Camila.
- No me estoy burlando, solo te estoy preguntando dónde los has visto y desde cuándo.
- Pues cuando nos mudamos a nuestra casa, encontré una cajita en la esquina de la puerta del ático y bueno desde ahí Dylan ve cosas y pues yo también. Pero él más, ya que yo no le tomo importancia.
- ¿Te sientes segura en tu casa? .- Pregunta -. Porque si no te sientes segura no deberían de seguir ahí, imagínate que alguien por maldad haya echado una brujería o algo y ustedes la hayan agarrado sin darse cuenta.
- ¿Brujería? No creo.
- No te haga de la vista gorda, aunque tú no creas en eso pues no significa que otras personas no lo practiquen. Hay muchas personas malas y no les temblaría el pulso para dañar a otros .- Me dice y tiene razón -.
- Bueno eso sí, pero ¿Quién querría hacernos daño? Si aquí no nos metemos con nadie, al contrario hemos hecho grandes amigos aquí, más Patrick.
- No te confíes mucho en las personas, porque a vista de uno pueden ser los mejores de la zona pero cuando no los vemos sabrá Dios lo que estén haciendo .- Me dice -.
- Entonces ¿Me crees lo que te digo?
- Claro que sí Annie, no voy a tratarte de loca cuando me estás contando algo con toda la sinceridad y confianza. Solo tenemos que buscar e investigar lo que te pasa.
- Ese es el problema, que no sé por dónde comenzar a buscar.
- Pues que te parece si me cuentas sobre tu niñez, de seguro tengas algo en tu memoria que nos pueda ayudar.
- No creo .- Me mira -.
- ¿Por qué no?
- Porque lo único que tengo en mi memoria de mi niñez son cosas bonitas. No recuerdo que haya visto espíritus o ese tipo de cosas .- Le explique -.
- Oh entiendo, pero es raro. Que solo recuerdes cosas bonitas, a uno cuando niño nos pasaban unas cosas locas que cuando ya somos adultos aún las recordamos.
- Pues en mi casa nada malo me pasó en mi niñez ni en mi adolescencia. Al contrario recuerdo muy bien a mis padres y lo feliz que fui.
Ambas nos quedamos en silencio. Pero lo que dice Camila tiene mucha razón y lógica, a todo niño le suceden muchas cosas que al pasar los años lo recuerdan. Dudo mucho que no me haya pasado algo como para no recordarlo.
Sé que hay algo, pero no puedo recordarlo y no sé porque. Tengo que buscar respuestas para poder entender lo que ocurre.
- ¿No conoces a alguien médium que nos pueda ayudar? .- Me pregunta Camila -.
- Mmm no, no conozco a nadie .- Respondí -.
- Pues tendremos que buscar uno, ya que ellos nos pueden dar respuesta a las preguntas que estamos haciendo. Cómo por ejemplo porque solo tienes recuerdos lindos de tu niñez y adolescencia.
- ¿Dónde encontraremos a alguien?
- Buscando se encuentra Annie, no te preocupes que yo te ayudaré no te dejare sola. Para eso somos amigas.
- De verdad muchas gracias Camila por no decirme loca ni por dejarme sola.
- Annie, muchas personas pasan por cosas iguales o distintas. Que yo no lo haya vivido no significa que no te vaya a ayudar o que te deje sola.
Llegué a mi casa después de compartir y hablar con Camila, la verdad me da un gran alivio que ella pueda ayudarme.
Me gustaría contárselo a Patrick pero él solo me dirá que todo lo estoy imaginando o que nada de eso existe o que solo estoy cansada y que mi mente juega un poco.
Me senté en el mueble ni Patrick ni Dylan están por ningún lado, de seguro fueron a dar una vuelta o a comer helado. Qué raro que Patrick no me haya avisado que saldrían, pero me tranquiliza saber que Dylan está con su papá y no me tengo que preocupar por eso.
Me recosté en el mueble y cerré los ojos un momento.
Escuché un ruido por el pasillo, parecía como de un tacón. Cada vez se escuchaba más de cerca, hasta que se detuvo en las escaleras. Pensé que se había acabado hasta que escuche como bajaban las escaleras poco a poco. No quise abrir los ojos ni levantarme, quería saber que era o lo que iba hacer.
Al terminar de bajar las escaleras, comenzó a acercarse a mí. Sentí como se detuvo al estar detrás de mí y comenzó a peinar mi cabello, tal cual mi lo hacía mamá cuando era una niña. Por un momento me sentí tranquila al pensar que era mi mamá que me estaba visitando, después de peinar mi cabello colocó ambas manos sobre mis hombres e hizo un poco de presión.
El mueble a mi lado de hundió un poco dando señal de que alguien se había sentado junto a mí. Quería abrir los ojos pero no podía y no era por miedo es que algo me lo impedía.
- Annie, Annie, Annie .- Sentí que me susurraban en el oído -.
Comencé a moverme para poder despertar, pero era como si tuviera parálisis de sueño.
- Annie, Annie .- Repitió nuevamente mi nombre cerca de mi oído -.
Ambas manos seguían sobre mis hombres, y comenzaron a hundirme en el mueble. Quería levantarme pero era imposible, lo que sea que estuviera aquí es más fuerte que yo. Quién estaba sentado junto a mí no se había movido en ningún momento.
Después de unos segundos las manos que estaban sobre mis hombros se quitaron. Ya podía moverme pero seguía sin abrir los ojos.
Sentí que lo que sea que estaba a mi lado se acercó más a mí y me susurro al oído.
- Ella acaba de irse .- Escuche -. Pero volverá.
- ¿Quién se fue? .- Le pregunté -.
- Annie, tienes que recordarla. Tienes que hacerlo .- Me dice susurrando, no sé porque lo hacía -.
- ¿A quién tengo que recordar? .- Seguía sin abrir los ojos -.
- Ella está aquí .- Fue lo último que dijo ya que sentí como se levantó del mueble y se alejaba de mi -.
Enfrente de donde estoy sentada hay una ventana, y entra mucha caridad por ahí. Pero de repente siento como si la luz se fuera apagando, alguien de colocó enfrente de mí y las luces de la casa se apagaron.
Seguía sin poder abrir los ojos, ella se acercó a mí y colocó sus manos alrededor de mi cuello haciendo presión. Quería ahogarme.
Coloque mis manos sobre las suyos e intenté quitarla. Estaba luchando por sobrevivir.
P.O.V Dylan
Estaba de camino a casa con mi papá, a que habíamos salido un rato al parque y a comer helado ya que mamá se había ido a tomar un café con su amiga Camila, a mi mamá le gusta salir los sábados por su café y mi papá y yo le damos su espacio.
Íbamos cantando en la camioneta, hasta que llegamos a un semáforo en rojo. Me senté en mi siente a esperar que la luz cambiará a verde para continuar.
Cerré mis ojos un momento y llegó a mi mente la imagen de mi mamá llegando a la casa. Pero ella no está sola en la casa, hay una mujer con ella y es una mujer mala. Le quiere hacer daño a mi mamá.
Abro los ojos y la luz se vuelve verde, mi papá avanzo y me acerque a él.
- Papá, ¿Puedes apurarte? .- Le digo -.
- ¿Por qué la prisa campeón? .- Me pregunta -.
- Mamá ya está en la casa.
- ¿Cómo lo sabes? Pero tranquilo ya llegaremos .- Me dice -.
No podemos tardar más sino será muy tarde.
- Papá no entiendes .- Le digo -.
- ¿Qué sucede Dylan? .- Me pregunta -.
- Hay alguien más con mamá en casa .- Al decir eso él me ve -. Hay una mujer con ella, le quiere hacer daño a mamá. Papá tienes que apurarte.
A los segundos ya habíamos llegado cuando papá estacionó la camioneta nos bajamos y antes de entrar le digo.
- Sé que no crees en lo que digo, pero mira hacia la ventana .- Señale -.
El alzó la mirada y había una mujer vestida de blanco, estaba enfrente de mi mamá tenía sus manos en su cuello y mi mamá estaba tratando de quitársela. Pero no podía.
Papá se sorprendió y fue a abrir rápido la puerta, al hacerlo la mujer ya no estaba y mi mamá estaba tirada en el suelo, estaba desmayada.
Papá cargó con cuidado a mi mamá y la recostó sobre el mueble, tome el alcohol que tenemos en la gaveta de la mesita que está al lado del mueble y se lo pase a mi papá, él lo destapó y se lo paso por la nariz a mi mamá. Ella abrió los ojos poco a poco y nos miró.
- ¿En qué momento llegaron? .- Pregunta- .
- Dylan quédate con tu mamá, iré a revisar la casa.
- Papá, la mujer ya no está .- Le dije -.
- ¿Cómo lo sabes? .- Nos mira -.
- Porque ella no está viva, lo que viste fue un espíritu malo. Papá tienes que creer lo que te decimos.
Papá solo de acercó a nosotros y nos abrazó. Ya sabe y entiende lo que está pasando.