Epílogo

1297 Words
Aunque se especulaba en voz baja sobre la posibilidad de que la Dra. Williams se hubiera quitado la vida, esta idea nunca fue confirmada ni aceptada abiertamente por las autoridades del hospital. La falta de evidencia concluyente y el deseo de preservar el prestigio de la institución llevaron a mantener la versión oficial del paro cardiorrespiratorio. Por otro lado, la ausencia de la familia de Emily en la misa fúnebre organizada por James también generó cierto revuelo entre el personal del hospital. Algunos interpretaron esta omisión como una señal de conflicto o distanciamiento dentro de la familia, mientras que otros simplemente lo atribuyeron a razones personales desconocidas. La muerte de la Dra. Williams ha dejado un aura de misterio que perdura en el tiempo, como una sombra oscura que se cierne sobre su legado. Aunque oficialmente se declaró un paro cardiorrespiratorio por anemia, muchos rumores y especulaciones rodean las circunstancias de su fallecimiento. Algunos susurran sobre un posible s******o, mientras que otros sugieren la intervención de terceros. La falta de claridad en los registros médicos y el hermetismo en torno a los detalles solo alimentan las conjeturas y teorías conspirativas. La figura de la Dra. Williams se ha vuelto aún más enigmática en la memoria colectiva, como si su partida dejara más preguntas que respuestas. Su legado profesional brillante contrasta con el misterio que rodea su muerte, convirtiéndola en un enigma insondable que sigue intrigando a quienes la conocieron y a quienes solo han oído hablar de ella. En medio de este ambiente cargado de especulaciones y preguntas sin respuesta, la figura de James, antes tan prominente en el hospital, parecía haberse desvanecido repentinamente. Su ausencia física y emocional contribuyó a la sensación de desconcierto y melancolía que envolvía al lugar, dejando a muchos preguntándose qué había ocurrido realmente tras la muerte de la Dra. Williams. “Una mirada dice todo, lo que el alma esconde, lo que la mente niega y la boca calla; a veces vengo al mar para sentir mis lágrimas no son tan grandes y verlas hacerse una con la infinidad del océano, siendo la orilla donde me ahogo. Digo mis penas al aire, ya que las palabras se las lleva el viento para aliviar mi voz cansada de esconderse; Con una pala en un jardín, abro varios hoyos para hacer un panteón de mis emociones, que la tierra las consuma hasta hacerse parte de ella, para que ya no martiricen mi alma. Enciendo una fogata con mis recuerdos para que el fuego los purifique hasta que se pierdan de mi memoria y se esfumen mis sentimientos. Pues el instante que llegué a partirme en pedazos no habrá forma humana de armarme, pues ya la madre naturaleza no podrá contenerme; pues las palabras son del viento, las lágrimas son del mar, pero el amor se pierde... Pues ese momento lloraré hasta quedarme seca hasta que mis lágrimas sean de sangre, gritaré hasta romperme la voz y callar para siempre; clavando espinas hasta que mi alma sucumba en este infierno mundo y escriba con mi sangre este amargo final, demostrando que no nace se hace y que hay algunos que por más que busquen la salvación, le cierran sus puertas. Que sólo se puede anhelar que su mundo se vaya al olvido, para así ni siquiera aspirar a ser un alma en pena, sólo perderse en la historia y en los anales del tiempo como un triste recuerdo de lo que algún día, tal vez, quizás pudo llegar a ser o tanto que pudo dar. Me destrozó con sus palabras haciendo pedazos a mi fe, odio tan cruel que se proyecta de una sombra de un trágico pasado, aunque difuso carcome en una memoria fragmentada y se hace presente en un tormento callado acechando por los rincones con una pena muy honda envuelta en la telaraña de las cargas del pasado que aún hiere el corazón y lastima el alma. El fuego que todo lo purifica desearía incendiar todo mi existir y desaparecer; ver en sus llamas, borrar mi pasado volver polvo y ceniza que se lo lleve el viento, otorgando tranquilidad a mi ser, ver que el recuerdo cicatriza, más no se cura y renace la herida ardiendo como la primera vez. Que parece cargo una cadena que no mata, pero no, libera como si el mal que alguna vez hice fue tan grande que la muerte sería un premio inmerecible para mí, nadie parece capaz de salvarme. Cumpliendo condena en esta prisión atrapada entre las redes de un infortunio mirando las pesadas cadenas que arrastro que tienen mis alas rotas y magulladas, muriendo un poco cada día, viendo que la vida viene y tú te vas. ¿Puede un corazón muerto volver a latir? Frío como negarle la espalda al sol, gélido como estar rodeado de fuego y morirse de frío ¿Cómo puede doler tanto una herida antigua? Cual si fuera en este mismo instante realizada, una pena que hiere muy hondo que no se va, que no se consume, a veces pareciera que renueva para acecharme en los rincones más oscuros para acabar con lo que se intenta reconstruir, con su tatarear "Nada es nada sin tus recuerdos, nada es todo lo que tienes, Nada es tú ser, Nada es nada, nada es nada" Es una cadena perpetua dónde no se conoce la piedad, ni el perdón, dónde no hay descanso, donde el juez, el fiscal y el verdugo son lo mismo, dónde no hay defensa, ni voluntad a favor. Aquí no te sanas, ni mejoras sólo hacen más larga tu agonía, porque incluso la muerte, sería demasiado bueno para ti; nunca esperas nada de nadie y aun así te decepcionan y algunas duelen, porque tu decepción es mucho mayor. Es un bucle eterno parece que un mal chiste del destino, que ya no te quedan fuerzas para seguir, sólo ocupas un espacio porque hasta existir te pesa y agota lo poco que queda de ti. ¿Qué será de ti? Cuando ya no quede nada de ti, no quede más que romper, ni destruir. Sólo quede un cascarón frío y muerto de lo que alguna pudiste ser y de lo que alguna vez fuiste. Tus ojos queden sin brillo y secos con una mirada vacía como dos cavernas sin vida, tu voz se vuelva un murmullo en el viento, tan plana y llana que asimilara a un robot, tus manos frías cual hielo junto con rostro impasible. ¿Por qué es siempre invierno y nunca primavera? Siempre parece un invierno helado y oscuro, despiadado en cada momento, a veces cuando la mano piadosa del destino concede un leve otoño para luego recordarte que no eres libre de la jaula de hielo y anclado a las cadenas de amargura Los días pasan y se siente que cada día pesará más, aparece de la nada la melancolía y no eres nadie. Cada mañana se hace el intento de sonreír parecerse en algo a la imagen que se proyecta ante el mundo, pero es un intento estéril. Un nuevo lugar, llevando un equipaje pero nada en este viaje me ha hecho nunca ser feliz, es que indudablemente llegó tarde como siempre, tarde siempre para mí. La felicidad es una vil mentira, el querer o amar son palabras vacías, son sentimientos de papel e incluso es un insulto para el mismo. En este punto ya se dejó de aspirar a la felicidad sólo sentir menos dolor y si era necesario ¿Por qué duele tanto? Ya no reír, pero tampoco sentir dolor, que la sonrisa social no sea agonizante.  Las palabras están hechas de aire y vuelan por el aire, las lágrimas fluyen como agua hacia el mar Cuando el amor muere, se enfría y se curte hasta llegar a la amargura.”
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