Recibo la llamada de Emilia, suspiro profundo antes de contestar —¿Dónde estás? —En el estacionamiento—, digo mientras voy saliendo, cuando me ve corta la llamada, está junto a uno de sus hermanos, supongo que tendré que aguantarlo. —Igor, me voy acá—, dice al abrir la puerta y se introduce. Emilia se acerca y me da un beso, beso que desata una locura en todo mi ser. —¿Dónde los llevo? —, pregunto al concentrar la mirada en el retrovisor donde encuentro esos ojos verdes mirándome sobre bajo. —Iremos al hotel del tío Enrre, hoy quiero comer comida tropical—, miro a Emilia y ella asiente. De camino al hotel no dejan de hablar de Fabien y la nueva conquista que tiene. Me hierve la sangre al saber que ese miserable está feliz de la vida con otra mujer, mientras mi hermana está muerta, a

