AUTOR. Iker no tenía ánimos de nada, la desilusión por haberle fallado a Songül lo tenía cabizbajo, aunque se esforzó por pasar en el bautizo de su hija feliz no pudo lograrlo, la tristeza que sentía era eminente, en sus ojos no había esa luz de felicidad, su carisma por el ser el divertidos de las fiestas había desaparecido. Les extrañó a muchos de sus familiares la forma en la que se había comportado, esperaban ver a un Iker hablando por micrófono y expresando cuán feliz estaba con su familia. Que tuviera problemas cuando apenas llevaban meses de casado fue la conclusión a la que llegaron sus familiares. —Compa—, Eliot se sentó a su lado —Cambia esa cara. —Trato, pero nomas no puedo. Saber que, más tarde o mañana, no se cuando me animé a contarle la verdad, se acabará mi matrimonio,

