Y se suponía que en ese fin de semana se lo haría saber. Le diría que existía una atracción de su parte hacia ella, insistió tanto para platicarlo, para tener un momento a solas con ella. Sin embargo, ese momento no pudo aprovecharlo, cuando lo iba a hacer, se suscitó ese problema con el tío y el primo de Sammy. Esa noche llegó a casa, se tiró a la cama y no dejó de pensarla. En ella, en lo valiente que fue al enfrentarse a ese hombre. Austin suspiró, suspiró profundamente porque nunca imaginó que al regresar y volver a ver a esa niña que le declaró su amor en la fiesta de quince años, quedaría atrapado por ella. Claramente las palabras de Sammy tuvieron más poder que las suyas. Ella se lo aseguró, se lo dijo sin titubeos. “Creceré, y cuando sea adulta, tú morirás de amor por mí”. —Y

