¡AUTOR! Cuando Kemal llegó a casa y no encontró a Paulette se volvió loco, salió y agarró a todos los vigilantes, a cada uno le dio golpe —¿Dime? ¿Dónde está? ¿La ayudaste a escapar? —No señor, ella estaba dentro de casa, no ha salido. —¡No está! —, dijo al lanzarlo al suelo —¡No está! —, le metió una patada, con ojos afilados miró a los demás, les apuntó con el dedo —Si no traen a mi mujer hasta esta noche, dense por muertos—, escupió con ira, seguido ingresó a su casa, caminó hasta el despacho y se sirvió una copa, su teléfono sonó, al ver el número desconocido contestó. —¡Hola, Mancini! —, al escuchar esa voz, Kemal forzó una sonrisa de medio lado, levantó la copa y bebió el licor. —¡Brown! ¿Cómo conseguiste mi número? —Yo consigo todo lo que me propongo, Mancini, todo—, Kemal

