¡POV DE AMAYA! —¿Puedo dormir contigo? —, tengo mi almohada en los brazos y ella me mira de forma rápida, aún está enojada por lo que hice, pero aún así me da espacio en su cama —Eli—, suspiro —¿Qué harías si una amiga te cuenta que desde muy pequeña uno de sus familiares la obligaba hacer cosas que no quería? —, frunce el ceño. —La obligaría a qué me diga quién es, y sobre todo lo arrestaría ¿Quién está pasando por eso? —No puedo decirte, ella… ella me pidió que no le diga nada a nadie, porque su familia es así como la nuestra, y no quiere que se vean distanciados—, digo con un nudo en mi garganta, parpadeo porque siento que los ojos se van llenando de lágrimas. —Debes convencerla que lo denuncie, no puede callar algo así. Si es tu amiga Amaya, si la consideras verdaderamente amiga

