¡AUTOR! «La puerta se abrió y la silueta de él apareció, con su radiante sonrisa, aquellos ojos chinos que la miraban con amor, su imponente porte varonil, estaba vestido de blanco y aquel traje le hacía ver tan guapo como siempre. Emilia estiró la mano, con los ojos iluminados susurró “Amor” Él deslizó su palma por los castaños cabellos, acercó su rostro y le dejó un beso en la frente, le sonrió y apretó la nariz, seguido dio media vuelta y se marchó “Edu” pronunció casi que no se escuchaba, pues había perdido la voz de tanto gritar “No te vayas, no me dejes… Edu…»” al abrir los ojos se encontraba en el mismo lugar, Eduany no estaba, Eduany no había ido por ella, todo había sido una alucinación, un sueño. Emilia lloró al saber que él no estaba, se había ido con otra mujer, había enviado

