¡AUTOR! —¡Hola! No esperé verte aquí, fierita—, Songül suspiró y cruzada de brazos miró alrededor. —Yo tampoco. Podríamos sentarnos allá—, indicó con la cabeza. Iker asintió, pero antes de irse le hizo seña a Eithan y este asintió. Mientras ellos se alejaban, Fabi no dejaba de observarlos, Amaya le giró el rostro y cuestionó. —¿Por qué miras tanto? —, él sonrió y le dio un beso con mordida, la apretó entre sus brazos y le susurró al oído. —¿Celosa mi amor? —, ella mordió el pómulo de la oreja y espetó. —¿No debería? Te vi ponerte rojo cuando viste esa chica, y luego nervioso cuando se acercó a nosotros—, entre dientes Fabi le sonrió. —Si, es verdad que me puse nervioso y rojo, pero no es por lo que imaginas, si no por algo que pasó el viernes anterior, ya te lo contaré después—, le

