¡POV DE AMAYA! Detiene mi mano y siento ese choque de electricidad corriendo por mis venas y llegando a mi corazón para dejarlo vuelto loco, el sonido de este sube a mi oído dejándome sorda a lo que dice. No sé si me regaña o que, pero de un movimiento brusco me alejo de él y salgo del auto. Ahí a fuera vuelve a tomarme de la mano y regreso a mirarlo intrigada —¿Estás enojada por lo que hice en la mañana? —, me habla mirándome fijamente —¡Discúlpame Amaya! —, ¿¡Perdón!? ¿¡Estoy escuchando bien!? Mi jefe me está pidiendo disculpa. Siento mi vientre revoletear como si mariposas estuvieran ahí dentro realizando una fiesta. Mi corazón palpita con tanta fuerza que parece fuese a reventar —Prometo no volver a botar tu café. —Us… usted… me… Me sale lo tartamuda. Joder, no logro organizar las

