Hace aproximadamente unas dos horas había regresado a la recepción y ahora la fiesta estaba más intensa y divertida, debido a que el trago se estaba descontrolando, así que me decidí a ya no tomar demasiado porque ya me estaba empezando a marear un poco, y con solo mirar a David se le notaba que estaba empezado a sentirse mal, pues lo conocía tan bien a pesar de que no nos llevábamos. Lo sé parezco acosadora.
─Adara ¿bailamos de nuevo? ─propuso David y mi mamá me empujó suavemente dándome a entender que vaya a bailar con él.
─Vamos ─le di mi mano y de nuevo un nerviosismo recorrió dentro de mí y no olvidemos el cosquilleo en mí estomago que decía: estoy presente.
Desde que conocí a David, llamo mucho mi atención y al poco tiempo me empezó a gustar, pero después ese gusto se esfumo cuando andaba con la que ahora es la ex, es decir, se quedó en un gusto y en ese lapso de tiempo me empezó a gustar un chico del colegio y se podría decir que me había "olvidado de él". Después, él se fue de la ciudad por motivos de estudios y lo deje de ver, estaba convencida de que ya no me gustaba, pero ese sentimiento volvió cuando termino con aquella chica y regreso después de hacer un cambio de universidad a la ciudad.
─¿En qué tanto piensas? ─pregunto susurrando cerca de mi oído ya que la música estaba demasiada alta.
─En nada.
─ ¿Te puedo pedir un consejo? ─pregunto musitando muy bajito en cerca de mí oído y yo asentí─. Veras, es que me gusta una chica, acaba de cumplir 18 años, no sé quizás estoy enamorado de ella.
Dentro de mí hubo una ilusión y sonreí.
─¿Y yo que tengo que ver ahí? ─lo mire.
─Que... quiero que me recomiendes cómo conquistarla y como tú eres mujer, tú si me puedes ayudar ─respondió y yo seguía con la esperanza de que aquella persona de la que hablaba fuera yo, aunque las probabilidades eran del 0%.
─ ¿Y cómo estás seguro de que ella no está enamorada de ti? ─pregunte y sonrió negando.
─La conozco es súper diferente, he conocido muchas mujeres en mi vida e inclusive he estado con mayores, pero como te digo ella es diferente ─dijo él y a través de su mirada se podía ver un brillo, que antes lo había visto con Daniela, pero este tenía algo diferente.
En algo en lo que estaba segura, es que cada persona que entra a nuestra vida de manera amorosa despierta nuevos sentimientos, nuevos brillos, nuevas miradas e inclusive nuevas esperanzas que pensamos que no necesitamos.
─Yo creo que siendo tú mismo, hablando con ella, preguntándole como estuvo su día o dedícale estados, música, creo que somos muy de fijarnos en el trato que nos da una persona ─respondí, la verdad era que no le seguíamos el ritmo a la canción ya que solo teníamos entrelazadas nuestras manos y bailábamos muy cerca.
─ ¿Te puedo hacer otra pregunta? ─ preguntó.
─Claro ─contesté,
─ ¿Es verdad que Antonio te estaba echando los perros? ─preguntó y lo quede mirando con cara de confundida─. Es decir, te estaba tratando de conquistar.
─O sea sí, pero yo le dije que no ─respondí y mi voz interior decía: como le voy a hacer caso a Antonio, si tú eres la única persona que me gusta y con que me veo cuando empiece a luchar por ti.
─Ahhh, entonces dime ¿crees que el físico importa? ─pregunto de nuevo.
─Un poco sí, mi punto de vista y tú qué piensas ─dije y él sonrió.
Hermosa sonrisa, aquella que hace que cada centímetro de mí pida que solo sea él la única persona que me sonría.
─Yo pienso que el físico importa y mucho, dirás que más importan los sentimientos y bla, bla, bla, pero eso es mentira ─susurro él y lo mire curiosa por lo que me estaba diciendo─. Te pongo un ejemplo claro ¿te acuerdas de Joel? ─asentí, Joel era un conocido de mi hermano, y como no conocerlo cuando me cae tan mal, debido a que siempre me hacía propuestas indecentes─. Si te dieran a escoger entre él y yo ¿A quién escogerías?
─He ahí la gran pregunta ─bromeé vacilando un poco y fruncí el ceño─. Pues, es obvio que escogería a ti.
─ ¿Por qué? ─pregunto y en ese momento me puse como un tomate, pero como estaba oscuro y solo estaba la animación prendida no se veía en el estado en el que estaba, más que la iluminación que alternaba los colores verde y rojo con diferentes figuritas.
─Porque contigo me llevo más ─respondí y sonrió.
─Eres una pequeña mentirosa ─toco con un dedo mi frente y solté una carcajada.
─ ¡¿Ahora por qué me dices así?! ─reclame en tono indignado.
─Te interesa el físico de la persona, no me mientas, yo no me creo el guapísimo, pero si mejor que Joel y por eso me has escogido ─respondió y no evite sonreír.
─Pero por ejemplo siguiendo en el mismo, si a mí de pronto me gustara Joel yo encantada ─me excuse empezando a dudar de mis palabras, él tenía un poco de razón y había empezado a dudar de mis palabras.
─Pero a las personas le importa el físico es por eso por lo que no te llama la atención ─y sí, vuelvo y repito David tenía razón, aunque yo lo niegue, ya que yo defendía mi pensamiento.
─Estas mal ─ reproche.
─Está bien, defiende tu pensamiento, pero reflexiona mis palabras, volviendo de nuevo al tema inicial, te soy sincero, ella es la única persona que no sé cómo conquistarla, para mi prácticamente es una niña ─ me reí─. ¿Tú sabes que yo estuve con Daniela?
─Cierto ¿por qué terminaste con ella? ─pregunte interesada en su respuesta y en su mirada se podría decir que le cambió radicalmente, ¿será que sigue amándola?
─Ella... ella no acepto que me fuera a estudiar fuera de la ciudad y por acuerdo mutuo terminamos ─respondió desviando su mirada de la mía, ahí sucedía algo más.
─ aaaa ya ─musite dando a entender que ya no quería saber del tema de Daniela y él.
Me quede mirándolo por un par de segundos, él estaba claramente más pasado de copas que yo y se acercó un poco más a mí, dejándome por un momento ida por su agradable aroma mezclado con algo de tabaco y alcohol, se acercó más a mí y miro mis labios, pero en un par de segundos se alejó un poco y saco su teléfono.
─Mira es ella ─dijo pasándome su teléfono y desde china se podría ver mi cara de indignada y decepcionada.
Aquella ilusión murió en ese momento, yo me había quedado sin palabras y solo veía las fotos que él me mostraba, dejándome observar que era hermosa y que cualquier chico estaría así por ella, era demasiado bella y si nos comparábamos, ella enserio me ganaba si nos fijábamos en el físico.
─ ¿Dónde la conociste? ─pregunte mientras me mantenía tratando de sonreír, aunque estaba segura de que más bien era una mueca.
─Recuerdas que te he comentado de que yo voy al gimnasio ─ asentí─. Ahí la conocí.
─ Que bueno, como te dije... ese es mi consejo para que la enamores, cualquier cosa ya tienes mi w******p, me escribes y yo respondo ─dije tratando de no sonar afectada por aquellas fotos y él me agradeció. Yo solo quería desaparecer ─. Enserio de todo corazón espero que logres enamorarla.
─Adara ─me agarro la mano algo fuerte cuando me dirigía a sentarme sin decirle él porque del cambio radical. Cambiar de sonrisas a seriedad─. Aún no termina la música.
Justo es en ese momento que odie al Dj porque no paraba la maldita música, me atrajo hacia él de nuevo, por lo que seguí bailando con él y me aleje un poco tomando una gran distancia.
─Yo aquí pidiéndote consejos de amor y quién sabe, tú y yo en algún futuro ─me jalo para que este de nuevo cerca de él y entonces nuestros alientos se mezclaron.
─Imposible ─dije secamente alejándome de él ya que con solo mirarlo mis ojos se iban a un punto: sus labios.
¿Qué será probar los labios de David? ¿A qué sabrán sus labios? ─preguntas como estas solo podían formular mi cabeza.
─Nada es imposible Adara, ponte y tú seas la mujer de mi vida ─negué volviendo a concentrarme en la conversación no tan agradable que estaba teniendo con David, por lo que nos volvimos a acercar.
¿Yo? ¿La mujer de su vida? Já, ni en mis más locos sueños.
─Créeme que no ─me acerque un poco más.
─ ¡¿Quién sabe y si lo eres?! ─susurro acercándose más a mí.
Quedamos tan cerca uno del otro, con nuestras mejillas unidas y volví a negar rotundamente riendo mientras mordía mis labios.
Estaba a nada de voltear un poco y besarlo
─No lo soy David ─susurre cerca de su oído y volteo la cabeza, quedamos a centímetros de besarnos y él se separó bruscamente al ver nuestra cercanía, dándonos cuenta de que la canción había terminado.
─Te puedo pedir un favor ─asentí─. Te encargo mi teléfono no vaya a ser que le escriba a Paulina porfa ─ agarre su teléfono de mala gana fingiendo una sonrisa y lo guarde en el bolsillo de mi vestido.
Me dirigí a sentarme, ya eran alrededor de las cinco y media de la mañana y yo lo único que quería era dormir y olvidarme de esta noche, ya no me encontraba de buen genio que digamos, bonita manera de comenzar mi cumpleaños #18.
─Vamos Adara a tu casa, Julieta que ya está pasada de tragos ─ordeno Roberta y salimos de la recepción, mi casa no estaba lejos así que fuimos caminando.
Mientras convencíamos a Julieta de ir a la casa ella me quedo mirando.
─Adara, tú con David tienen una conexión ─hablo ella arrastrando sus palabras.
Ignacio se había tenido que ir a las dos de la mañana y Julieta insistió en quedarse.
─Estás loca mujer ─trate de sonreír y evadir el tema ─. No hay ningún nada entre David y yo, mucho menos la dichosa conexión de la que tanto hablas.
─Te equivocas, no te paso que mientras estabas con él, a tu parecer eran solo tú y él imaginando que solo son los dos en su burbujita, que no bailaban solo seguían a su cuerpo, dejando que su lenguaje corporal hable por ustedes más que sus palabras ─explico ella y mi mente decía que sí, pero no lo aceptaría.
─No ─respondí secamente y Roberta me miro.
─Contigo tengo que hablar ─dijo ella mirándome como siempre lo hace cuando tenemos que hablar de cosas importantes o como en estos casos de asuntos amorosos no correspondidos como este y entramos a la casa.
─bueno mamita hablaremos después ─respondí.
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¿A quién no le ha pasado que le llega la ilusión y se terminan llevando la desilusión?