El sol del mediodía entraba a través de las cortinas cuando Alice se despertó con resaca. Y con recuerdos borrosos. Se sentó en la cama, sosteniéndose la cabeza. Todo le daba vueltas. Intentó hacer memoria. La discoteca. Las risas. El vómito. Dere. Su corazón dio un brinco. Su voz retumbó en su cabeza. "Porque si no lo hiciera, Salvaterra… ya te habría besado." Alice se quedó helada. Se tocó los labios, como si pudiera sentir el beso que nunca ocurrió. "¿Lo soñé?" No. No lo soñó. Fue real. Dere la quería. Pero se estaba conteniendo. ¡Maldito! Una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro. Si él quería jugar a ser el fuerte… Ella se encargaría de hacerlo caer. En la cocina Alice entró como un huracán. Vestía un short diminuto y una camiseta holgada que se deslizaba de s

