La mansión, con sus techos altos y paredes adornadas de lujo, se sentía diferente ahora. Alice no podía evitar sentir que algo había cambiado en ella. En la finca, había sido más libre, más ella misma. Pero ahora, rodeada de la frialdad de los mármoles y el ajetreo constante, todo parecía volverse más complicado. A su regreso de Florida, el aire de la mansión estaba lleno de movimiento. La gente venía y se iba, empleados de alto rango, la agenda de fotos, las entrevistas. Alice se encontraba atrapada en su propia burbuja de fama y presión, pero no lograba alejarse de lo que había experimentado en la finca. El recuerdo de la última noche con Dere, sus caricias, el deseo reprimido, las miradas compartidas… todo parecía tan cercano, pero tan lejano al mismo tiempo. Mientras tanto, Dere se m

