Capítulo 52: El regalo que quema **Punto de vista de Alice** La terraza era un puto sueño: luces colgando como estrellas bajas, olor a carne asada, humo dulce de la parrilla, vino tinto corriendo como sangre caliente, risas rebotando en las paredes de piedra antigua. Yo en el centro de todo, todavía con lágrimas en los ojos de ver a mamá y papá bajando del helicóptero, abrazándome como si no me hubieran visto en años. Cristina, Rebeca, Sofía y Julia gritando, saltando, llenándome de besos y abrazos que me hicieron llorar como una idiota feliz. — ¡Feliz cumpleaños, reina del carajo! —gritó Cristina, copa en alto, vino salpicando—. ¡Veinte años y más buena que el pan recién hecho! Todas reímos, brindamos, bebí de un trago y sentí que el corazón me iba a explotar de pura alegría. Y enton

