**Punto de vista de Alice** El jet privado aterrizó en Miami a media tarde, el sol pegando como un hijo de puta y el calor húmedo golpeándome la cara en cuanto bajé las escaleras. Me puse las gafas oscuras de inmediato, el conjunto beige ajustado —falda alta que me hacía el culo perfecto y crop top con mangas largas que dejaba el ombligo al aire— moviéndose con la brisa marina. Bajé como reina, bolso de diseñador colgando del hombro, tacones resonando en la pista privada, sintiendo las miradas de los pilotos y el personal como si ya fuera la estrella del puto show. Detrás de mí, Dere bajaba con su traje n***o impecable, corbata apretada como si el calor no existiera, mirada alerta barriendo todo el aeropuerto como si esperara un francotirador en la torre de control. El muy cabrón ni siqu

