**Punto de vista de Alice** El sol del mediodía caía como plomo derretido sobre la finca, y yo estaba tirada en la tumbona junto a la piscina, bikini n***o puesto aunque no me había metido al agua, pareo transparente abierto como si dijera “mírame, cabrón”. El agua brillaba azul y quieta, pero por dentro yo era un puto volcán. La conversación con mamá todavía me daba vueltas en la cabeza —la pasarela en L.A., la seguridad reforzada, todo—, pero lo que me tenía jodida era él. Dere. El muy hijo de puta estaba arriba en la terraza, apoyado en la baranda, camiseta negra pegada al cuerpo por el sudor, brazos tatuados cruzados, mirando el horizonte como si el mundo le debiera algo. Y yo no podía dejar de mirarlo. Me jodía. Me jodía mucho. Porque ya no era solo provocación. Era algo que me qu

