EVANGELINE Llegamos a medio día a Nueva York, y por supuesto mi padre no me dejó irme a casa de Alex, dijo que hasta después de la boda podría irme a vivir con él, solo puse los ojos en blanco y Alex no le quedó más remedio que esperar, lo bueno es que podía verlo todo el tiempo que quisiera. Cuando llegue a casa de mi padre me fui a duchar rápidamente, había quedado de verme con las chicas para ir a ver los vestidos, yo ya tenía en mente uno, solo esperaba que estuviera disponible para esa fecha. Llegamos prácticamente al mismo tiempo, fuimos a la tienda de la vez pasada, donde me había probado algunos vestidos, y para nuestra sorpresa parecía que tenían todo listo, solo las chicas se midieron nuevamente los vestidos para ver si tenían que hacerle algún arreglo, me mostraron varios qu

