88 Fueron pocas las cuadras que tuvieron que caminar para llegar a Inside Park. El lujoso restaurante, de techos altos y blancos manteles, situado casi que en la mitad de una antigua iglesia le produjo la sensación a Adriana de que no solamente las cosas antiguas pero elegantes se podían ver en el viejo continente. Pero lo que más agradeció fue estar nuevamente bajo techo. Pensó que se iba a congelar durante el corto trayecto que había tenido que recorrer para llegar al sitio mientras envidiaba a Mónica, a Patricia, a Silvia y a Melissa, quienes al menos gozaban del calor que sus respectivos novios les podían brindar. Hubiese podido acercársele un poco más a Sandra, pero no quería llamar la atención de sus compañeros y mucho menos crear en la oji verde ilusiones que de pronto no podrían c

