La mañana siguiente los chicos se habian levantado temprano y estaban preparando un delicioso desayuno con la señora Ana que esa mañana habia decidido prepararle las muy famosas arepas de trigo y los tradicionales pastelitos de carne molida, arroz, huevo. El que se comía uno no dejaba de seguir comiendo. Cuando la abuela se levanto, ya la mesa esta servida. Los chicos sentados muy silenciosos y doña Ana junto a Fabiana su hija traían aquella bandeja repleta de aquella delicia. El café, el guarapo de caña caliente como muy frecuente se servia la arepa de trigo, era el plato de aquella mañana. Doña Alicia pregunto: -Chicos y no van a esperar a que sus padres se levante a desayunar con nosotros. -No abuela esos no se levantan temprano hoy. -¿Y tú como sabes hijo?,- replico ella. -Yo pase

