Los dias transcurrieron lentamente para la familia Casamayor. El escuadrón no podía dejar cabos sueltos antes de saber toda la verdad en cuanto al suceso perpetrado en la casa y sus ocupantes. Doña Ana no dejaba de ir todos los dias para saber de la familia y su nieto. El comandante siempre le daba la misma informacion, cosa que a ella no la hacia desistir hasta que el cuarto día llego con una bandeja de pastelitos y chicha andina. Nadie se podía resistir a aquella delicates, pero allí nadie se atrevía a tocar nada sin la orden del comandante Efren Vielma, él era muy estricto pero tenia su debilidad por las abuelas, así que no le quedo de otra que ceder ante aquel hermoso detalle. Todos se deleitaron de aquel suculento banquete. -Le gusto la chicha comandante, mi esposo es quien la prepar

