El Resurgir del Reino Parte I: Donde Todo Comienza de Nuevo El viento acariciaba las ruinas del campo de batalla, trayendo consigo el aroma de cenizas, pero también de vida naciente. Después del estruendo, el silencio se había convertido en un velo sagrado que cubría a Adamah entero. Serenidad se mantenía arrodillada, con el cuerpo de Lans en su regazo, sus dedos temblorosos acariciando el rostro de quien había estado dispuesto a morir por ella. Los otros Astros se acercaban, heridos pero con determinación renovada, sabiendo que ese momento marcaría el principio de un nuevo destino. Gaudi fue el primero en hablar, su voz baja pero firme: —Tenemos que llevarlo al Templo de la Aurora. Allí, la magia aún respira. Serenidad no dijo nada. Se limitó a asentir, con lágrimas mudas corriendo

