Un mes después de la muerte de Agostino regrese a su casa, en todo ese tiempo estuve descansando en la casa de mi hermano esperando a poder regresar a un lugar que preferiría nunca volver, pero me serviría para poder moverme sin ser vista ni interrumpida. Getto entro a la oficina que era de Agostino y ahorita ocupaba yo, Adriano dejo la casa a mi cuidado, aunque se veía que no quería dejarme, le prohibí la entrada con la excusa de que era yo la viuda de Agostino y estaba en todo mi derecho de querer estar sola. Miré los documentos que en este momento ocupaban el escritorio y entendí porque la insistencia de Adriano de quedarse con la casa. Desde que empezó la remodelación de las áreas dañadas por el explosivo puse guardias que les impidiera entrar sin darme cuenta y vaya que lo intentaron

