_ Deianira _ llamo Donna. _ ¿Qué pasa? _ pregunte tranquilamente. _ Te vez pálida _ me dijo preocupada y mirando de reojo a mi madre que estaba mirándome con la misma preocupación. _ ¿Enserio? _ le pregunté y sonreí _ No debes de preocuparte Donna, mi piel siempre ha sido de tonalidad blanca y un poco pálida, solo es el reflejo de la luz y el cansancio de los últimos días. _ Entiendo, querida Le sonreí con amabilidad. _ No debes de preocuparte por tu próximo viaje, aunque Nicoletta no pueda acompañarte yo estaré contigo en todo momento y claro está, nos vamos a reunir todas juntas para hacer los preparativos de la boda. _ Así es hija _ dijo mi madre _ estaremos visitándote para todos los tramites, no debes de preocuparte. Las miré y asentí con una leve sonrisa. _ No deben de pre

