Luigi me soltó y para mi sorpresa retrocedió, nunca me dio la espalda, pero si se alejó de mí y eso, no me gusto ¿Por qué se alejaba de mí? Me moví levemente, pero con fluidez. Getto una vez me dijo que cuando era Aspid mis movimientos eran parecidos a los de las serpientes y mi deseo de matar se sentía como una fuerza que te rodeaba el cuerpo mientras mostraba un rostro sereno y sonriente. “Das miedo Jiějiě (hermana)” esas fueron sus palabras finales, aunque me dio risa ya que nunca me había dado cuenta y tampoco me había importado. _ ¿Qué te hizo enojar? _ me pregunto Luigi mientras me miraba al otro lado de la habitación, esperando. Suspire. _ Nada me hace enojar tan fácilmente. Pero admito que tu gente rondando en mi casa como si fuera la tuya me, molesto. Luigi frunció levemente

