Un día en las calles de Nueva York Estaba aparcado en una de las tantas calles que tenía que vigilar desde que el imbécil de Luigi me bajo de rango después de la paliza que me dio por ofender a la puta de su prometida, aunque admito que estaba muy buena, pero su castigo fue extremo. Seguía furioso por eso. Algo llamo mi atención al otro lado de calle, una niña iba caminando con paso rápido mirando a todos lados, aun traía puesto el uniforme escolar de su escuela, eran las doce de la noche ¿Qué hacia una niña bonita como ella caminando sola por estas calles? Me lamí los labios con el solo pensamiento de saborearla. Había mantenido en secreto los gustos que tenía por la carne frágil y suave de las niñas de 10 a 13 años, niñas puras que sabían muy bien cuando las probaba. Si mi padre s

