UNA Mi cuerpo golpea la pared de roca con fuerza. Mari grita. Annie agarra el abrigo n***o de Kennedy y usa todo su peso para contener al lobo. Hay demasiados; no puede contra todos. Me pongo de pie tambaleándome y cojo hacia adelante hasta que estoy frente a mis chicas. Mi corazón late con fuerza y el pánico me ensordece momentáneamente. No puedo mostrar miedo. Estoy rodeado de lobos y machos. Los machos son nuestros. Los lobos no lo son. Son enormes, peludos y de ojos amarillos. Sólo hay uno de su especie en forma humana. Parece un náufrago. Su largo cabello está enmarañado y hay garras que sobresalen de sus manos y pies cubiertos de barro. No puedo distinguir sus rasgos detrás de su enredada barba marrón, pero puedo ver sus colmillos. Nunca he visto uno, pero no tengo dudas de que s

