—Voy a girar la cabeza—, dice Nick, con voz áspera. — Tengo más agua caliente—. Meto mis rodillas contra mi pecho. Se oye un chapoteo y una corriente cálida sube entre mis piernas. —Mantén tu mano sobre el borde—, dice. Sí. Deja caer una toallita, un jabón en miniatura y dos botellas pequeñas en mi palma. —¿Por qué las botellas son tan pequeñas?— —Te los dan en los hoteles. Cuando tu viajas.— —¿Qué es un hotel?— La palabra me suena, pero no puedo ubicarla. —Un lugar donde quedarte cuando estás lejos de casa.— —Oh.— Esto es lo más lejos que he estado de la manada, incluso contando las excursiones de un día en la escuela. Quito el envoltorio de papel del jabón y lo tiro al fuego. La barra huele a flores que no existen, a olor de nobles. —Las botellas son para tu cabello—, dice. —Us

