En el restaurante cerca del consultorio veterinario Josh esperaba algo impaciente sentía que algo no estaba bien, observaba a todos lados como buscando algo con un poco de desesperación. Tras la espera de unos minutos apareció Gabriel llevaba ropa casual, su peinado un poco despeinado y las gafas de sol que lo hacían lucir más guapo. —¡Te ves muy bien hijo! Toma asiento, el viaje te sentó de maravilla y sólo fue una semana. —¡Gracias papá! ¿Cómo estás? —Bien hijo, trabajando duro para salir adelante por mis propios medios. —Me alegra papá. Ordenemos la comida. Ordenaron su comida y mientras llegaba continuaron platicando. —Durante los días que no estuviste seguí toda tu carrera en China y realmente me sorprende lo que creciste allá, estoy muy orgulloso de ti hijo has logrado m

