Rachel
Soy Rachel White tengo 35 años soy la mayor de tres hijos mi hermano Román de 30 años casado con Ruth ellos tienen dos hijos y mi hermana menor Lina de 26 años recién casada con Gil. Tuvimos una vida complicada mi padre falleció cuando yo tenia 15 años de edad mis hermanos eran pequeños y no entendían bien lo que sucedía tuvimos que cambiar de residencia nos mudamos a Nueva York ahí comenzaríamos una nueva vida con una familia fragmentada y una mujer que se haría cargo de sus tres hijos sola, busqué un trabajo de medio tiempo para poder pagar mis estudios quería superarme y estudiar lo que era mi pasión el diseño de ropa. Todo mejoraba y durante mucho tiempo me esforcé y lo logré entraría a la universidad y podría estudiar diseño de modas pero no todo sale como uno lo planea, conocí a Josh Luján un chico muy lindo que estudiaba veterinaria, nos gustamos desde el primer instante y comenzamos a salir, durante la fiesta de bienvenida en la universidad tuvimos intimidad si nos protegimos pero fuimos ese . O1% de que falló el preservativo dos meses después me di cuenta que estaba embarazada sentía que el mundo se me venía encima de nuevo no sabía cómo decirle a mi mamá lo que estaba sucediendo le había fallado y eso me causaba más conflicto.
Después de pensarlo mucho hablé con Josh.
—Josh necesitamos hablar.
—¿Qué pasa Rachel?
—¡Estoy embarazada! ¿Qué haremos?
—Esta bien, hablaremos con tu madre y le diremos lo que sucede, nos casamos.
Hablamos con mamá y primero si se muestra muy molesta, tenía toda la razón acababa de cumplir 18 años y estaba embarazada mi futuro se vería truncado por algo así.
Nos casamos en dos meses más y para ese entonces ya tenía cuatro meses de embarazo seguí estudiando pero cada vez era más difícil, al nacer mi hijo conocí el verdadero amor sus ojos eran tan hermosos llenos de ternura y sus delicadas y pequeñas manos que tomaban las mías era algo único, decidí dejar de estudiar no había quien cuidara de él y no queríamos dejarlo en una guardería.
Josh terminó su carrera en veterinaria y comenzó a trabajar, nuestras vidas se estaban acomodando y eso era lo mejor.
Compramos una casa pequeña y así pasaron los años, me dediqué por completo a mi esposo y mi hijo hasta que mi hijo cumplió diez años yo ya tenía 28 años sentía que la vida pasaba y yo no hacía algo por mi, sentía frustración por estar estancada así que decidí entrar a estudiar mientras mi hijo también lo hacía.
Una nueva etapa en la vida que me gustaba demasiado, me sentía tan útil y mi confianza comenzaba a crecer.
Mis días se pasaban en asistir a clases, recoger a mi hijo Gabriel en el colegio y atender mi casa. Era muy cansado pero cada día lo disfrutaba al máximo, Josh me apoyaba en todo y el me ayudaba en algunos labores cuando llegaba del trabajo tras once años de casados seguíamos enamorados y hacíamos un buen equipo.
Así pasaron los próximos dos años y por fin llegó el día tan esperado me graduaría por la carrera en diseño en modas, estaba muy feliz era un logro a mis treinta años era posible mi superación personal y eso me llenaba de orgullo, ahora comenzaría a buscar alguna oportunidad tenía muchos planes para el futuro algunas metas que me plante durante mis estudios y ahora estaba dispuesta a poner en marcha.
—¡Felicidades hija! Me siento muy orgullosa de ti tardaste en cumplir tus sueños pero lo lograste.
—¡Gracias mamá! Lo pude lograr con el apoyo de Josh.
—Siempre te apoyare amor, somos un equipo y me da mucho gusto que puedas cumplir tus sueños.
—¡Mamá, eres grande! Ahora yo te ayudaré en todo lo que pueda.
—¡Mi pequeño! Tan hermoso.
Ahí comenzó mi nueva vida comencé a trabajar desde mi casa empecé a diseñar algunos modelos sencillos y los hacia con una pequeña máquina de cocer que mamá me había obsequiado y decidí comenzar a venderlos en línea.
Busqué en Internet durante mucho tiempo dónde poder crear mi propia marca, encontré un sitio de una mujer llamada Vivían le envíe un mensaje para solicitar sus servicios no sabía si ella sabía lo que hacía o lo haría bien pero era un riesgo que debía tomar .
*Hola, disculpa quisiera que me ayudaras a crear mi propia marca.
*¡Hola! Claro que te puedo ayudar solo cuéntame que clase de compañía es y el nombre que te gustaría
*Soy diseñadora de modas y me gustaría que se llamara GW.
*¿Algunos colores en especifico o puedo darte ideas?
*¡Si perfecto! No se mucho así que si me das ideas eso sería de mucha ayuda.
*Eso está genial, haré algunos bocetos y te enviaré ideas. ¿De dónde eres?
*De Nueva York
*¡Igual yo! En todo caso podemos vernos y mostrarte todo. Sería más fácil si ves los diseños en persona.
*Sería perfecto te envío mi número y nos ponemos en contacto.
En un par de días Vivían y Rachel se reunieron para ver la propuesta. Rachel llegó con nerviosismo a una cafetería en central Park donde se habían citado.
—¡Hola! ¿Tu eres Vivían?
—¡Hola, si! Debes ser Rachel.
Rachel asintió y sonrió.
—Toma asiento, un gusto conocerte mira ésto es mi propuesta puedes revisarla y si tienes algún cambio por hacer lo hacemos.
Rachel revisó el diseño digital qué había realizado Vivían, le gustaba mucho era un diseño en color celeste y lila con las letras en el centro GW.
—es muy bonito, me agrada la combinación de colores es muy viva y tiene personalidad.
—Te puedo ayudar también con tu sitio web si es que aún no lo tienes.
—¿Cuánto costaría eso? No cuento con mucho dinero recién terminé la carrera y no tengo mucho dinero.
—Descuida yo te ayudaré a realizarlo sin ningún costo. Entiendo muy bien el como se siente comenzar un negocio y quedarse sin dinero.
—Gracias, eres muy amable.
Desde esa primera cita entre las dos mujeres nació una amistad Vivían le brindó ayuda a Rachel en todo lo relacionado a su nuevo negocio, después de tener el logo y su marca definida ya había vendido un par de prendas ese dinero lo utilizó para poder registrar su marca, ahora tenía una empresa legalmente establecida, abrieron su sitio web y comenzó a subir algunos diseños. Su pequeña empresa desde casa comenzaba a ponerse en marcha.