A la mañana siguiente Rachel despertó y no vio a Ling por ningún lado estaba ebria pero no tanto, recordaba lo que había sucedido. Con un poco de pena puso sus manos en sus mejillas al recordar todo lo sucedido durante la noche. Entró al baño y después de ducharse y lavar sus dientes salió con ropa informal, vio a Ling en la cocina sirviendo la comida que llevaban del restaurante y decidió saludar para evitar incomodidad entre ellos. *—¡Buen día señor Ling! *—¡Buen día señorita White! ¿o puedo llamarte Rachel? Tras sonreír Rachel asintió. *—Desayunemos. Puedes quedarte aquí todo lo que quieras, si decides que es para siempre tu permanencia aquí sería mucho mejor. *—¡Gracias! Si pensé quedarme, por el momento no quiero volver. *— Te mostraré mi país. ¿Qué quieres hacer primero? *

