2.

1597 Words
Capítulo 2. Postulé entre muchos estudiantes hace tres años por una beca, y gané. Al menos me tranquiliza el hecho de saber que no iré presa, si fuera así ya me hubiese entregado a los guardias, solo sonrío y miro desafiante hacía todos, -- ¡Afuera! – con ese último grito todos desalojaron la oficina, ahora yo misma estoy asustada. -- Lo lamento, yo solo quería – comienzo a decirle, pero me mira y no logro descifrar lo que tiene su mirada, pero de que logra que guarde silencio, es un hecho, -- Silencio – murmura entre dientes, -- ¿Ahora dime, quien carajos eres y que pretendías con todo esto? -- definitivamente está molesto. -- No voy a decir mi nombre, pero quiero que sepa que usted ha arruinado mi vida ¿lo comprende? – le digo, pero su risa maniática comienza a perturbarme, se supone que soy yo la que debe dominar la situación no él, -- Ja, ja, ja, ja. Que buen chiste el tuyo, acaso yo fui quien te esposo y te monte sobre mi como una perra en celo – escuchar esas palabras me hicieron sonrojar, oírlas decir de esa manera en realidad sonaron muy mal, la verdad ahora que lo pienso bien, no sé en qué estaba pensando cuando se me ocurrió hacer todo esto. Para que entiendan un poco más mi situación les voy a contar como fue que me metí en todo esto. Yo estaba recostada en el jardín boca arriba, me encontraba examinando a una de las vacas del establo que hay en la universidad donde estudiaba, y digo donde estudiaba porque obviamente ya no lo hago, pues me quitaron la beca, ese era mi mejor y único trabajo, me ganaba dinero extra mientras estudiaba y me servía para pagar mi comida y el departamento que comparto, mejor dicho, que compartía con mi novio David, porque lo tuve que dejar para venir a solucionar el problema de la beca. Postule hace tres años, entre muchos estudiantes por una beca que sirva para estudiar en el extranjero y que sirva para garantizar mi carrera completa y la gané. Ahora que solo me faltan cuatro meses para graduarme con honores, porque soy la mejor de mi clase y no por ser la más inteligente, sino porque me rompo la cabeza estudiando día y noche, ni siquiera salgo a divertirme como el resto de mis compañeros, incluso dejo que David mi novio salga solo, para yo poder quedarme a estudiar para ser la mejor, porque quiero convertirme en la veterinaria más cotizada del mundo. Tanto que estaba decidida a buscar a los dueños de la empresa que me otorgaron la beca y ofrecerles mis servicios como veterinaria gratis para toda la vida, les estaba tan agradecida, por su buen corazón, que yo nunca les cobraría por revisar y atender a sus mascotas, si es que las tenían. Hasta qué me paso lo siguiente, recuerdo cada hecho como si fuese hoy: -- Ivanna llegaras tarde a clases – me informa mi jefe, él es un profesor que enseña en la misma universidad, y fue quien me ofreció el trabajo en el establo. -- Lo sé, pero aun no logro encontrar el problema – le digo, Carlota es una vaca adulta, pero muy productiva, últimamente sus ubres habían estado algo marchitas, los profesores querían hacerla dormir, pero yo no estuve de acuerdo, estaba segura de que ella pronto volvería a dar leche, -- Lo harás después, ahora debes irte. No todos los profesores son tan benevolentes como yo en las tardanzas Ivanna – con eso que me dijo me levante al instante, deje los guantes tirados a un lado, y corrí hacía el edificio donde me tocaba la siguiente clase, es cierto, no todos los profesores eran tan benevolentes como el profesor Enrique, pero yo soy la mejor alumna de mi ciclo y una tardanza podía ser disculpada a esas alturas. Estaba llegando al edificio donde se encuentra ubicado el salón de clases cuando escuché que alguien me llamaba, pude darme cuenta de que se trataba de la secretaria del rector, sé que no debo llegar tarde a ninguna de mis clases, pero el rector es el rector. -- ¡Hola Miriam! – la saludó, no le doy la mano porque no tuve tiempo para lavarme y aunque utilicé guantes el olor de las ubres es muy fuerte, no quiero que luego toda la secretaria huela a ubres de vaca, -- Ivanna debes hablar con el señor Augusto, parece que hay problemas con tu beca – eso no podía ser, lo único que no me podía pasar, era tener un problema con mi beca, solo me faltan cuatro meses para terminar mi carrera, -- ¿Está en su oficina? – le pregunté y la veo asentir, pasé de largo y corrí hasta la oficina del rector, toqué la puerta al llegar y escuchar la orden de que pasé, ingresé. -- ¡Buenos días señor Rector! – lo saludo, -- Hola Ivanna, siéntate por favor – me dice y señala la silla frente a él, me siento y espero oír alguna buena noticia, -- Ivanna lo siento, pero tu beca ha sido cancelada. Acá tienes el pasaje para que regreses a tu país, debes buscar a los señores de Smart Cute, ellos podrían explicarte mejor lo que ha pasado – me dice y todavía no puedo asimilar lo que dijo, solo me faltan cuatro meses para terminar mi carrera, como alguien puede hacer algo así, además está David mi novio, ¿cómo voy a dejarlo? -- Señor Rector, hay algo que puedan hacer por mí, tengo las mejores notas, ¿solo me faltan cuatro meses? Por favor – le pregunto, supliqué para que me ayuden, ellos eran mi última opción, quizás por mis notas la universidad podría hacer alguna excepción, -- Lo siento mucho, pero las becas universitarias se otorgaron a principios de año, está vez lamento informarte que solo tú puedes solucionar el problema – me dijo y lo veo estirar nuevamente su mano, al menos me entregaron un pasaje para volver, porque si tenía que comprarlo yo misma, no podría hacerlo hasta dentro de seis meses con el sueldo de ayuda que recibo. Salgo de la oficina y reviso la fecha de mi pasaje, era para ese mismo día, solo tenía cuatro horas para presentarme en el aeropuerto sino quería perder la única oportunidad para volver a casa, no pude despedirme de nadie y menos pude ver a David mi novio, y así fue como volví y me convertí en quien soy ahora, una secuestradora que tiene como rehén al administrador de la empresa que me quitó la beca o mejor dicho al CEO y dueño de la empresa, porque en eso también me equivoque. -- Y bien. Estoy esperando – volví a la realidad cuando escuche la voz de este hombre, que desagradable ser humano puede ser, no solo me quito la beca y me dejo sin terminar mi carrera, sino que ahora por culpa de él, estoy quedando como toda una cualquiera, -- Ya le dije que lo lamento señor – vuelvo a repetir, esté tipo no comprende lo que es lamentar algo, parece que no. -- ¿Lo lamentas?, ¿Qué carajo lamentas? Haberte metido en mi oficina o haberme hecho quedar como un idiota frente a todos mis empleados – Uy eso si está fuerte, -- Lo lamento todo, no era a usted a quien venía a ver. Además, ¿por qué tiene esposas sobre su escritorio?, ¿acaso soy culpable de eso también? – ahora soy yo quien levanta la voz, este hombre me está volviendo a irritar, -- ¡Ah no! ¿Y acaso lo soy yo? No sabes que somos una empresa de seguridad, ¿Qué querías que tenga sobre mi escritorio, maquillaje? – la verdad es que no lo sabía, como saberlo si he estado por varios años estudiando en el extranjero, pero tampoco tiene que ser tan sarcástico y grosero, -- ¿A quién pretendías esposar de esta manera tú, pues tampoco te vi tan incomodo cuando te bese? Además, no era a ti a quien buscaba – le digo, -- ¿Entonces pretendías esposar a otro? -- me pregunta y creo que nunca nos podremos entender, que parte no escucho cuando dije que esas esposas las tenía él, como iba yo a pretender esposar a alguien, si esas esposas no las traía yo, -- Señor, ya le dije. No es usted a quien busco y tampoco fue mi intención esposarlo – me levantó para alejarme de él, pero no pude hacerlo por las benditas esposas, viéndolo por el lado amable, creo que yo estoy quedando peor que él, tengo mi vestido roto, llevo puesta mi ropa interior más sexi y pequeña, y estoy esposada a un hombre tan desagradable, malhumorado y con muy mal carácter, él solo tiene el pantalón abierto y nadie lo pudo notar, y sobre su camisa, bueno su camisa está tirada en el suelo, además nadie podría saber que está totalmente rota, porque para suerte de él, sus botones están lanzados muy lejos de nosotros, ahora que veo los botones, y la camisa, recuerdo cuando me pregunto sobre el valor de la misma, al pensar que este tipo era un simple gerente o administrador supuse que solo sería una imitación barata, pero ahora, que sé que es el mismísimo dueño, no quiero ni pensar cual es el valor real de la camisa que destroce. -- Debes venir conmigo -- me dice y mueve su mano hasta su pantalón.
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