Unos veinte minutos después Bethany fue jalada por la sucia superficie del vehículo en el cual los transportaban, la tomaron de los tobillos y la arrastraron, su trasero se calentó con la fricción bajo ella. Su cuerpo estaba adolorido, su estómago comenzaba a rugir, debido al moretón, sus manos y tobillos comenzaban a hincharse, y su cabeza le palpitaba porque durante todo el camino estuvo rebotando contra el metal de las paredes del auto. La llevaron fuera, colocándola sobre asfalto, estaba caliente y una de sus mejillas se rasgó, estuvo atenta a los movimientos a su alrededor, el auto continuaba encendido, al parecer solo bajaron a dos reclutas, porque luego de sacarla a ella, sacaron a alguien más, lo supo por el quejido que hizo cuando lo dejaron caer al suelo. Unos grandes brazos la

