08

4853 Words
Ya era de noche, Saskia miró su teléfono y suspiró cuando eran las once. Habían faltado a su mundano instituto para ir de compras, pero habían asistido al instituto de brujos. Saskia apestando en todo y Cole siendo el mejor, aunque se sentía bien ya no sentirse tan excluida. De hecho, le daba igual. Tenía a su hermano y con eso le bastaba. Se miró por enésima vez en el espejo, tenía el cabello largo, le llegaba a la cintura y estaba perfectamente liso, su maquillaje era sutil, pero tenía un perfecto delineado, el vestido y los tacones la hacían verse muy atractiva. Cole no le prestó atención, se puso a su lado en el mismo espejo y miró su figura. Él iba más tranquilo, vestido completamente de n***o con una camisa abierta los dos primeros botones. El timbre sonó. Saskia corrió escaleras abajo, al llegar a la puerta abrió rápidamente y miró quien era. Efectivamente era Blair, quien debía pasarlos a buscar. Su boca se seca al mirarlo, iba muy guapo, casi se le olvidaba que era el mismo amargado brujo de siempre. Blair también la observó, encantado. Una de las comisuras de sus labios casi se eleva en una sonrisa, pero la disimulo en cuanto noto que Cole se estaba acercando. —Vamos. Asintieron y salieron del departamento. No tardaron mucho en llegar al auto y Blair comenzó a conducir. —Vamos a poner reglas. —Ordenó, concentrado en el camino. Saskia y Cole pusieron los ojos en blanco. —Primero: no deben tomar nada que les dé Karteen, mucho menos que les dé un cazador o un amiguito suyo. Conociéndolos seguramente le tiran algún químico a las bebidas y yo no cuidaré a ningún drogado, ya les aviso. —Nosotros somos limpios de droga. —Cole réplica, cruzándose de brazos. —Lo sé. Segundo: nadie se puede ir sin avisar al otro, sí o sí deben de mantener la comunicación. No quiero pensar que un cazador se los llevó ¿Okey? —¿Los cazadores pueden atacarnos? —No. —Respondió. —En las fiestas de Karteen se comportan por ella, pero si salen de la casa y os lo cruzan en la acera o en la esquina ya nadie les asegurará que estarán bien. Llegaron y estacionaron frente a una casa, notaron que había muchas personas rodeándola, hablando entre ellos. La puerta estaba abierta y de allí se escapaba la sonora música. Era una casa enorme, pero aun así parecía repleta. Todos bajan del auto, Cole comienza a entrar hacia la casa, pero Blair detiene a Saskia sujetándola del brazo. Ella lo mira confusa. —Ponte esto. Miró sorprendida como Blair sacó de su bolsillo un collar, era pequeño y fino, delicado, pero tenía una piedra roja que era llamativa. —Me encanta. —Admitió maravillada. —Tiene magia, se utiliza como un bloqueo. No podrás hacer magia mientras lo lleves puesto, póntelo así evitas ver recuerdos de desconocidos que se te acerquen allí dentro. Ella cogió su pelo y lo puso a un lado en su hombro, Blair se lo colocó. A Saskia le pareció un acto íntimo y bonito, encantador. Él quería evitar que haga magia y se transporte a un lugar desconocido en mentes ajenas, procurando que el collar la mantendría lejos de todo, lejos de la magia y del peligro que conlleva ésta. —Te has acordado de mí. —Le susurra, sorprendida. —Siempre, Hewitt. Se gira y comienza a caminar hacia la casa, tranquilamente. Saskia parpadea confusa y con su mano toca el collar, sonríe y camina hacia la casa también. Al entrar se maravilla, la música sonaba demasiado fuerte, casi llegando a ser aturdidor, había muchas personas, pero increíblemente bien esparcidas. Algunos bailaban, otros bebían, otros jugaban al póker, otros subían por algo de intimidad al segundo piso. Todo era muy bien organizado. Hasta que notó ciertos puntos no muy alegres. En una parte de la sala había al menos diez humanas sentadas hipnotizadas mirando el suelo perdidamente, los vampiros se acercaban a ellas y comenzaban a beber de su sangre. Más allá que el lugar de comida de los vampiros notó que había un juego de fuerza, pulseadas. Donde dos hombres lobos estaban discutiendo quien había ganado porque uno de ellos parecía hacer trampa. A la izquierda había un grupo que dedujo que eran cazadores, estaban armados y miraban a todos lados con una mueca de asco mientras bebían de sus cervezas. Más allá, había un lugar para... ¿Hacerse tatuajes? ¿En serio? Había un enorme cartel que decía "tatuajes gratis" vaya. Pero también notó una extraña movida en el bar, unas personas al cuales no conocía, ni imaginaba que r**a eran, colocaban pastillas en los tragos estratégicamente de las personas despistadas. Así qué a eso se refería Blair... —Esto es enorme. —Cole comenta, mirando hacia arriba donde en segundo y tercer piso también se lo lograba ver gracias a que había cristales. —¿Dónde estará Karteen? —Manipulando a algún borracho seguro. —Murmuró Blair. —¿Nos dividimos? —Saskia preguntó confusa. —No te dejaré sola con ese vestido. —Cole sentencia. —¿Qué tiene de malo el vestido? —El vestido no tiene nada de malo, las personas que lo culpan de sus actos sí. —Lo apoya Blair. Suspiraron y comenzaron a caminar, Blair tenía un rostro de mala gana, como si ya hubiera asistido a tal lugar, pero no le hacía ni una gracia volver. De hecho, ¿Qué rayos hacía ahí? Su aquelarre lo necesita para sobrevivir y él está en la fiesta de Karteen Snow. Saskia y Cole miraban todo como si hubieran d*********o algo increíble en ello. De hecho, estaban más que encantados. Y para la peor desgracia del brujito amargado, un cazador se le acercó a Saskia. —¡Saskia! —Exclamó Hunter caminando hacia ella. La rodea en sus brazos y la abraza fuertemente. —¡Hunter! —Ríe. Pero su risa se evapora en el aire cuando Blair se posiciona alado de ella y mira a Hunter. Ambos comparten una mirada, significativa y duradera. Se quedaron así por más de un minuto hasta que Hunter le habla. —Conoces el tratado. Sin peleas. —Conozco el tratado. —Confirma Blair, pero sigue mirándolo mal de todas formas. —Bueno...—Vuelve a mirar a Saskia y su rostro se suaviza. —¡Tengo muchas personas al cual presentarte! Ella iba a hablar, pero Blair se adelantó. —La bruja se queda conmigo. Saskia puso mala cara. ¿"la bruja"? —No eres su dueño. —Le alzó una ceja. —Pertenece a mi aquelarre. Hunter sonríe. —No tiene marca. —¿Quieres que te dejé a ti la marca por no respetar a un líder? —Vamos chicos, logre calmar a todo un clan de cazadores ¿Y ustedes se quieren pelear? —Karteen aparece, divertida por la situación. Detrás de ella había dos hombres más, Saskia no supo por qué, pero parecían cuidarla. ¿De qué? —Feliz cumpleaños. —Dijeron los mellizos al mismo tiempo, compartieron una sonrisa entre el enfrentamiento de sus líderes y miraron a Karteen. Cole le entregó su obsequio. Karteen sonrío. —Gracias, que dulces. Lo abrió con gesto aburrido, como si esperara una nota de felicidades o un objeto insignificante, pero en cuanto notó que era un anillo su rostro cambia completamente y sonríe, maravillada —Se han dado cuenta que amo los anillos. —Murmuró sorprendida. ¿Desde cuanto alguien le prestaba la suficiente atención y no porque los tuviese controlados? Sintió su pecho hundirse. —Cole se lleva todo el mérito. —Saskia le sonrío. Karteen mantuvo la mirada un poco más de tiempo que lo que le gustaría en el anillo. —Como sea —Vuelve a la realidad. — diviértanse. Los chicos detrás de ellos sostenían unos tragos, se los extendieron a ambos mellizos esperando que lo sujetaran, pero para su sorpresa Karteen alzó la mano en el aire. —Ellos no. Y dicho eso se giró y se fue. Ambos hombres la siguieron. Hunter, Cole, Saskia y Blair parpadearon sorprendidos. —A veces Karteen da miedo. —No da miedo. —Cole le corrigió. —A mí me parece bonita. —No se peina. —Blair alzó una ceja. —Si se peina ¿Ok? Tiene rizos confusos. —Hunter. —Lo llamó Saskia. —¿A quién me quieres presentar? —Oh, sí. Ven, es mi familia. Saskia quiso ir, pero apenas hace dos pasos se detiene en seco y gira hacia Blair y Cole. —¿Los veo después? —Claro, diviértete y tú. —Cole apunta a Hunter. —Cuidado. —Volverá sana y salva. —Le aseguró. Blair puso los ojos en blanco, girándose y perdiéndose entre la m******d. Cole fue hacia otro lado, la barra y Saskia siguió a Hunter. —Mi familia consiste en padres y primos. —Contó Hunter. —Pero mis padres obviamente no vendrían a estos lugares, han venido mis primos. —¿Cómo se llaman? —Liam y Crass. Asintió con la cabeza hasta llegar a una parte de la sala, donde estaban todos los cazadores. Al instante un grupo de al menos diez o quince cazadores giraron la cabeza a verlos. Incrédulos. ¿Un cazador con una bruja? ¡Arruinaría su reputación! Hunter, sin inmutarse en todos los cazadores que los miraban se acercó a dos personas que bebían un trago amarillo. —¡Hunter! —Exclama uno de ellos. —Chicos, ella es Saskia. —Saskia, apestas a... Magia. —Saludó uno de ellos. —Mejor que el olor a hombre lobo es—El rubio confirmó entre risas. —Soy Liam, el castaño muy feo a mi lado es mi hermano Crass. —Miró a Hunter. —Siempre rompiendo las normas de los cazadores ¿Eh? —¿Qué normas? —Preguntó Saskia. —Los cazadores no puedes amigarse o estambrar un lazo con los seres míticos. —Explicó. —Cállate Liam. —Hunter le puso mala cara. —No puedes recordar esa regla cuando todos ustedes le deben favores a Snow. Liam se encogió de hombros, estando de acuerdo. —Así que una bruja. —Crass la miró con una sonrisa. —No tienes marca. Deberías de entrar a un aquelarre antes que te encuentren. —Pertenezco a un aquelarre. —¿Y no tienes marca? —Me la haré pronto. —Aseguró. Crass le sonríe y le extiende un coctel de color amarillo. Hunter le pone mala cara y él suspira pesadamente y le extiende otro trago donde no contiene nada más que solo alcohol. Saskia le sonríe agradecida a Hunter y toma un sorbo del cóctel. De repente, siente que alguien la empuja y casi se tropieza. Se gira, asustada y nota que había una mujer allí, sujetaba de la mano a un hombre, parecía feliz y completa de alegría pero puso una cara de espanto cuando la miró. —¡Lo siento! —Se disculpó. —¡No te he visto! —Descuida. —Saskia negó. Miró de reojo al hombre que le sujetaba de la mano, era muy guapo pero tenía una mirada desconfiada en Hunter, Liam y Crass que rodeaban a Saskia. Ella notó que tenía un extraño collar en su pecho, brillaba, parecía único. —Vamos, Jackie.—Le exigió a la chica, sin despegar la mirada de los cazadores. —Ya voy Alex, espera que me estoy disculpando. —Le pone mala cara y gira a ver a Saskia de nuevo. —¿Te he hecho daño? ¿Quieres que te pague un trago? —No, no, descuida. Ella le sonrío y asintió, se giró y se fue junto al hombre por otro lado de la fiesta. Saskia negó con la cabeza y volvió a centrarse en los cazadores. —¿Has visto a Gave? —Liam le preguntó a Hunter, divertido. —Se ha roto el brazo. —¿En serio? ¿Dónde? —En el jardín. Saskia frunce el ceño —¿Qué hay en el jardín? —Entretenimiento. Hunter nota que Saskia parece curiosa por lo cual le sonríe, sujeta de su mano y la guía hacia allí dejando atrás a sus primos. Al salir Saskia logra ver que hay mucho más entretenimiento peligroso. ¿Un ring? —¿Pelean? —La regla es no matar a nadie, pero si dañar un poco. —Le explica Hunter. Miró más allá, donde había un... ¿Concurso de quien soporta más cachetazos? Hizo una mueca viendo a las dos personas robustas que se daban cachetazos mutuamente. Más allá había una especie de bar pero solo contaba con unas pocas bebidas y miles de... Bolsas de... Tragó en seco. Al parecer Karteen también tiene contactos con drogadictos y sus proveedores. —¿Karteen tiene lazos con traficantes? —No lo sé, pero aquí la droga se utiliza tanto como el agua. Asintió con la cabeza lentamente. Miró más allá donde habían mujeres de compañía, todas estaban hablando entre ellas como si estuvieran organizándose. —¿Prostitutas? Hunter se ríe. —Karteen se asegura que todos estén pasándola bien. Meneó la cabeza, aceptando. No había dudas que todo estaba muy bien organizado. Siguieron caminando entre la m******d, Saskia por cada vez que veía ciertos sectores siempre se encontraba con algo distinto. Al acercarse al ring había muchas personas rodeándolo. Saskia tuvo que empujar a ciertas personas para poder llegar hacia éste y una vez que llega hasta las primeras filas se apoya contra la baranda con los hombros y mira fascinada. Hunter se posicionó tras ella, colocando ambas manos en la barrera dejándola en el medio, en una especie de escudo humano, al cual no pueda recibir ningún empujón o codazo. Puso mala cara cuando recibió todos los empujones pero era reconfortante que Saskia no recibió ninguno. Las personas empezaron a gritar alegres y eufóricos cuando notaron que Karteen sube al ring con una sonrisita maliciosa y traviesa en su rostro. —¿Quién está listo para una gran pelea? —Pregunta y automáticamente todos comienza a gritar sin sentido eufóricos. —¡Muy bien! Veamos, ¿quién participará en nuestro segunda pelea de la noche? Karteen recorre con la mirada, eligiendo entre la m******d a quien se le antojaba, Hunter se tensó cuando Karteen clavó los ojos en él pero de igual manera se alivió cuando su mirada pasó de él. Karteen paseó por los bordes del ring, pero se detuvo en seco cuando vio la figura de Blair. Sonrío fascinada y lo apuntó con el dedo. —Vamos Blair. —Cantó. —Sube. Todos hicieron silencio y giraron hacia éste. —No participaré en tu circo de entretenimiento, vampirita. —Le contestó de mala gana. Karteen le sonrío. No hizo falta que dijera al menos una palabra, Blair miró por sobre su hombro como dos hombres se comenzaron a acercar. Alzó sus manos en el aire, mostrando la rendición y camino hacia el ring eligiendo subir él y no ser una bolsa de papas que los manipulados de Karteen subieran. Al subirse, con un inexpresivo rostro se posicionó alado de Karteen. —¿No te cansas de ser una p***a? —Le preguntó, mirando distraídamente a los simios que le alentaban a Karteen colocarle un oponente y dejarlos que se dañen mutuamente. —Sabes que no, cariño. —Le sonríe, con falsa culpabilidad. —Pero como has venido por las buenas te daré el honor de elegir tú al oponente. Se hizo aún lado señalando a la m******d. Blair suspiró y se puso a mirar a todos, nadie parecía llamarle la atención lo suficiente para ponerse a pelear entre ellos. De hecho, le daba completamente igual, recibió entrenamientos desde los doce años cuando supo que iba a ser el heredero del aquelarre y nunca ha faltado ni siquiera a un entrenamiento por lo cual podría vencer a quien se le antoje. Pero, sus ojos se clavaron en Saskia. Un escalofrió le recorre al instante y frunce el ceño ¿Qué hace aquí? Miró a todos lados, intentando hallar a Cole con la mirada pero no lo encontró, miró a Hunter que la protegía con su cuerpo de los empujones y sonríe. —Él. Saskia abre grande los ojos y por instinto gira a ver a Hunter, lo sujeta del brazo como si fuese a escaparse. —¡No! —Gritó. Todos la miraron extrañados, Karteen dejó de sonreír divertida lentamente y frunció el ceño, ¿Qué sucedía? Cole aparece, se acercó a Saskia sujetándola del brazo. —Hermanita, no se puede detener esto. —Le susurró, intentando convencerla con un severo contacto visual. —¿Qué...? ¡No! —Miró a Karteen —No pelearan. Karteen parece ligeramente aturdida, entre abre la boca asombrada y mira a Blair. Luego a Hunter y a ella. —No se detienen estas peleas. —Le dijo, intentando recuperar su calma. —Sí, sí se detienen. —Insistió ella. —No puedes obligar a dos personas a golpearse. —En realidad si. —Alzó una de sus cejas. —Hunter, sube al ring. —Lo miró y con un tono de voz decidido. —Hazlo. Hunter miró a los hombres de Karteen detrás de él y luego a Saskia. —Lo siento, falsa bruja. Y dicho eso caminó hacia el ring. Saskia sintió algo feo en el pecho. El mal presentimiento. Karteen baja del ring y le susurra algo en los oídos de sus hombres para comenzar a caminar e irse, molesta. Los hombres aseguraron que esto comience y los dos comienzan a prepararse. Blair está tranquilamente mirándolo, preparado a lo que vaya a hacer Hunter en su dirección. Hunter se prepara, recibiendo el aliento de todos los cazadores a su alrededor. Saskia divisó entre toda la m******d a alguien que no se movía, solo se quedaba mirándolos. Pestañeo enfocando y era Samantha. ¿Qué hacía Samantha aquí? —Se matarán. —Dice Cole, mirándolos fijamente. —No pueden matarse. —Repitió Saskia, mirándolos preocupada. —No creo que a ninguno de ellos les importe la estúpida regla que ni siquiera trae una consecuencia. —¿Por qué? —Gira a verlo. Cole la mira unos segundos y luego mira al ring. —Blair estará encantado de poder vengar lo que le hicieron a Chloe y Samantha. Hunter es un cazador, mata brujos. —¿Y porque no nos mató a nosotros? Volvió la vista hacia ellos. Justo cuando Blair le encestó un puñetazo justo en su pómulo. Hunter no se dejó aturdir, lo sujetó del brazo y se lo torció, Blair gime y retrocede, sus ojos se tornaron un poco amarillos y pestañeó, intentando controlarse. Nunca se le ponían amarillos, tenía un completo control pero ahora sí... Hunter no le permite recomponerse que le encesta otro puñetazo, él vuelve a abrir los ojos y lo mira, el amarillo de sus ojos brilla. Hunter sonrío. —¿Por qué evitas lo inevitable, Blair? Algún día tendrán que ver como es la magia en ti. Blair bajo la cabeza, intentando centrarse en la pelea pero Hunter le dio otro puñetazo en la costilla, sacándole todo el aire de los pulmones. —¡Defiéndete! —Gritó —¡Defiéndete! Blair no quería, no quería que alguien lo miré así. Con la magia en sus ojos, convirtiéndolo en un brillante y aterrador ojos amarillos, casi dorados. Recibió otro puñetazo en la costilla, Blair se arrodillo cayendo de rodillas pero manteniendo la cabeza gacha. —¿Por qué no se defiende? —Preguntó alterada Saskia. —¿Por qué Hunter no se detiene? —Le preguntó Cole, igual de aterrado. Karteen aparece a su lado, tiene un trago en sus manos y Saskia notó que el anillo que le obsequiaron estaba en su dedo anular. Se apoya contra la barandilla y bebe de el coctel. —Blair siempre odia que sus ojos amarillos se vean. —Explica tranquilamente, mirándolo. —Cuando se esfuerza a hacer algo físico y su magia quiere salir y él lo evita, su magia se manifiesta en sus ojos. —¿Qué has hecho, Karteen? —Susurró Saskia mirando perdidamente a ambos hombres. —Bienvenidos al show, mellizos. Hunter comienza a darle puñetazos a Blair, pero aún así éste solo se limita a cubrir sus ojos para que nadie pudiera verlos. Era estresante. —¡Vamos, hombre, defiéndete! —Le grito Cole eufórico. Saskia parpadeo. Todos le gritaban eufóricos a Hunter, miró su alrededor y notó que nadie del aquelarre estaba en este sector, solamente cazadores y por supuesto le gritaban a Hunter. Los únicos del aquelarre eran Samantha, Cole y Saskia y ninguno parecía poder hablarle Entonces suspiró. —¡Vamos Blair, hazlo! —Le gritó, como estaba en las primeras filas él lograba escucharla. —¡Hazlo, vamos! —Cole también gritó, también notando la falta de apoyo. —¡Puedes hacerlo, solo hazlo! Y entonces, escucharon algo que los sorprendieron a todos. Samantha también gritó. —¡Muéstrate como eres, Van Ewen! Todo fue muy rápido, Blair suspiró y entonces se abalanza hacia Hunter, donde sorprendido intenta retroceder, pero tropieza y cae al suelo. Él se sube arriba, sentándose sobre su pecho y entonces comienza un va y viene de puñetazos. Saskia perdió la cuenta de cuantos puñetazos le dio, Hunter no fue capaz ni siquiera de defenderse, quitarlo o cubrirse. Y Blair no parecía querer detenerse. Ya era inevitable lo que estaba atrasando y una vez que se liberó y dejó mostrar sus ojos dorados míticos, nadie lo pudo detener. Blair comenzó a sentir su puño arder, había sangre en toda su mano y Hunter ya casi no se movía, estaba aturdido. La sangre comenzó a ensuciarlo, sintió como alguien lo quitó de encima de él y miró eufórico a todos los demás. Blair no opuso resistencia. Los hombres de Karteen lo apartaron y lo alejaron de Hunter mientras que otros fueron a socorrerlo. Soltaron a Blair cuando éste pareció tranquilo, miró con sus ojos amarillos como todos los cazadores guardaron absoluto silencio y lo miraron. Él sintió sudor por su rostro y se limpió con él dorso de la mano, pero tenía las manos y parte de sus brazos llenos de sangre ajena y con cortes en sus nudillos por el impacto por lo cual se llenó de sangre sin querer el rostro. Sé sintió aturdido por las luces y los ojos que lo jugaban por lo que giró en círculos intentando volver a enfocar y que sus ojos volviesen a ser verdes dejando el dorado atrás. Hizo contacto visual, Saskia no podía reaccionar por lo cual sólo lo miró fijamente, estaba irreconocible. Antes, el perfecto líder del aquelarre al cual pertenecían jamás hubiera creído hacer algo de tal magnitud, pero ahora estaba lleno de sangre, con ojos dorados y aterradores. —¿Blair? —Susurró, como si por decirle su nombre pudiera verlo de una forma más familiar. Pero era omiso, seguía pareciéndole alguien totalmente distinto. Blair se gira y sale del ring, yéndose entre la m******d para otro lugar. —Hermana. —Cole le susurro. —No te quiero presionar, pero, ¿Socorremos a Hunter o vamos detrás de Blair? Saskia se quedó sin habla. Miró de reojo como Karteen dejó de apoyarse en la baranda, su trago ya estaba vacío y como si no hubiese sucedido nada se dirige al interior de la casa para buscar un trago y bailar. —Yo... No sé. —Susurró confusa. Miró como los primos de H se acercaron a éste mismo a ayudarlo a ponerse de pie. —B-Blair. —Dudó. —Quédate con Hunter, yo iré a buscar a Blair. Y sin dudarlo mucho corre detrás de él, lo encuentra a unos pocos metros en la calle, caminando perdidamente. —¡Blair! —Corrió detrás. —¡Blair! Él no se detuvo. Siguió caminando con los músculos tensos. —¡Blair! Y entonces él se detiene en seco, gira a verla. Sus ojos amarillos habían desaparecido, los tenía normales, pero seguía con la sangre en su rostro y manos. —¡Vete! —Le gritó. —¡No! Déjame ayudarte. Yo... Yo... —¿Tú, qué, Saskia? —Camino hacia ella. —¿Qué harás? —¡No he hecho nada para que te la agarres conmigo! —¡No estoy enojado contigo! —¡Entonces no me grites! —¡Vete! —¡No! —¡¡Vete!! —Los ojos se volvieron amarillos. Retrocedió asustada por el grito tan fuerte y letal, sus ojos se pusieron amarillos y se sintió... Insegura. Como si pudiera atacarla y eso era extraño, Blair no la lastimaría, pero la escena era aterradora, la sangre, los ojos dorados, los gritos… Saskia inhalo profundamente y entonces hizo algo que nunca creyó que lo haría. Se sacó en collar de un tirón, corrió hacia él sujetándole del brazo y cerró sus ojos. Si quería entenderlo, esa sería la opción más rápida. Al instante los abre, mira su alrededor, sorprendida, notando que era la misma casa que había visto en su recuerdo anterior. Mira su alrededor, confusa e intenta ver donde estaba y lo encontró casi al instante, Blair estaba sentado en la mesa, comiendo. Parecía ser el mediodía, él estaba sentado en una larga mesa rectangular. Se acercó lentamente ¿Por qué un niño almorzaría sólo? Al acercarse lo suficiente el niño, de al menos diez años, parece limpiarse las lágrimas con el dorso de la mano mientras solloza y lleva el tenedor a su boca. Se le encogió el pecho con dolor en su pecho, se sintió tan apenada de verlo tan solo y sufriendo. Pero el silencio acompañado de sollozos de Blair se mezcló con gritos. Saskia levantó la cabeza, se dirigió hacia la cocina donde los gritos se dirigían. —¡¡Es un monstruo!! —Le grito el padre, que sostenía una botella a medio terminar de vodka. —No es un monstruo. —La mujer le susurró lentamente. —Solo es especial. —¡Hay que alejarlo! ¡Dejarlo en un orfanato! —P-pero sus ojos volvieron a la normalidad. —Sollozó la mujer. El hombre la apuntó con el dedo, furioso. —No te atrevas a desobedecerme. La imagen se distorsiona. De repente ya no se encontraba en la casa. Pestañeó, confusa buscando con la mirada a Blair. Lo encontró. Estaba sentado en una mesa en un patio donde los muros llenos de colores ni siquiera le daban una vista al más allá que el patio de cemento. Todo parecía ser muy colorido, pero nadie estaba alegre. Miró todos los niños, había juegos, pero nadie los jugaba, algunos veían por la ventana con rejas como si alguien fuera a venir por ellos. Se acercó a Blair parecía más grande, tenía una remera blanca con un estampado en ella que decía Orfanato Familiar y un logo de una casa. Frunció sus cejas, pero se asustó cuando algo literalmente la traspasó. Se acercó un señor, de traje con el cabello rubio y completamente hacia atrás. Se sentó frente a él. —Hola Blair. Soy Xainne. Blair no contestó siguió con la mirada perdida mirando el piso. El señor no se rindió. —Soy líder de un grupo de personas aquí en Louisville. —Le comentó. —Mi trabajo es encontrar a las... Personas especiales de la cuidad y brindarles un hogar. —Mi hogar ya me dejó. —Le respondió. —Puedes encontrar otro hogar. —Le aseguró. —Si aceptas que te adopte puedo llevarte a ese lugar. —Llevo seis años aquí. —Le respondió. —Todos adoptan a un bebé, no a un niño grande. Mientras más grande me hago menos me quieren. ¿Por qué me querrías tú? —Eres inteligente, Blair. —Soy un monstruo. Xainne le sujetó del mentón y le alzó para que pudiera verlo. —No eres un monstruo por mostrarte como eres. Eres como yo. —¿también te abandonaron por los ojos amarillos? —Le preguntó. Él le sonrió, pero no contestó. —Muchos brujos nacen de personas humanas que tienen un bloqueo emocional. Investigue y creo que tu madre era una bruja, pero por sus emociones se bloqueó, tú no estás bloqueado es por eso que muestras como eres. —¿Es normal? —Confuso frunció su ceño. —Déjame llevarte a mi aquelarre. —Le susurró. —Puedo mostrarte que eres en realidad. —¿Un monstruo? —Un brujo. La figura se vuelve a distorsionar, parpadea confusa y retrocede. Entonces todo terminó, ya estaba de vuelta en la calle con un Blair de treinta años mirándola confuso y enfadado. Saskia retrocedió estupefacta y entendió, ¿Por eso se puso así? Su padre lo abandonó por unos ojos amarillos Se agachó para coger el collar que se le había caído de sus manos. Blair la miró enfurecido unos minutos más antes de girarse e irse. Saskia no lo siguió. Solo se quedó mirando como él se marchaba, con sus ojos amarillos y cubierto de sangre.
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