El dolor fue agudo, pero no repentino o doloroso. Al caer al suelo, apoyando los antebrazos para evitar que se golpee rostro, una serie de imágenes de su vida se proyectó en su mente. El olor a cigarros era casi ahogante, y su mente se encontraba en blanco. No podía pensar, un zumbido en sus oídos lo aturdía y evitaba que pudiese moverse de alguna u otra forma. La cabeza le palpitaba, sentía un dolor punzante allí mientras que también sentía el líquido espeso y caliente derramarse lentamente y caer sobre su cabeza. Parpadeó, intentando concentrarme lo suficiente para ponerse de pie, pero todo su cuerpo temblaba haciendo que únicamente pueda recostarse sobre un costado, mirando de reojo la imponente figura del cazador que lo hacía añicos. Él, sin inmutarse en que esté tirado, le da una fu

