07 - parte uno

2553 Words
Saskia sabia dos cosas, una de ellas era que no podía comportarse como idiota ahora. Era su momento para demostrarle a todos lo madura que podía llegar a ser y también mostrar que no es una simple adolescente insegura, ha heredado los poderes de su madre por algo y demostrará a todos los que la trataron como bruja sin magia o una humana que evidentemente tiene algo de magia. Pero también sabía que su poder alimentaba toda su curiosidad con migajas por lo cual en el fondo de ella quería salir corriendo y tocar a todos los que se cruzara. Especialmente a la mujer que atiende la cafetería del instituto, estaba segura que esa mujer ve muchas cosas. Bueno, pero primero debía de buscar activar su poder sin excitación. Bastante vergonzoso seria pedirle que la provoquen nuevamente. Tenía tantas cosas para hacer y descubrir, que todos creerían que ella estaba preparándose, o al menos mínimamente intentando leer el Sabbat. Pero no, no estaba haciendo nada. Se sintió tan frustrada por todo lo que debería hacer que literalmente fue a una hamburguesería, pidió la más grande y comenzó a ahogar sus penas en ello. —Estoy triste porque no paro de engordar. Hunter estaba frente a ella. No porque había decidido acompañarla sino porque Saskia se sintió tan sola lejos de su hermano que literalmente lo obligó a acompañarla. —Nunca entiendo a las mujeres, dicen estar gordas y nunca lo están. —Blanquea los ojos, aburrido. —Es para que le digas que está flaca y así aumenta su ego. —Puso los ojos en blanco. —Realmente eres un idiota a veces. —Probablemente. Saskia mordió su hamburguesa y la terminó, miró con los ojos entrecerrados a la mesera y debatió internamente si podía pedir otra. Suspiró rendida y mejor prefirió no comer otra, no quería llegar rodando al aquelarre. Aquelarre… Aquelarre… ¡Aquelarre! Saltó de su asiento de un golpe. Hunter, que casi estaba quedándose dormido en su lugar brinca en su lugar asustado por el repentino movimiento brusco. —¡Llego tarde! ¡Adiós! —¡Te olvidas los libros! —Gritó alzándolo en el aire. Saskia suspiro y volvió para coger sus libros, Hunter la miró divertido mientras ella corría sujetando los libros del instituto hacia la salida. En cuanto sale, choca contra alguien y cae al suelo, no le da tiempo ni siquiera a disculparse que sujeta sus libros nuevamente y corre hacia la estación de taxis. Quince minutos después llega al instituto, donde entra prácticamente corriendo. Todos giraron a verla tan apresurada y ella se detuvo en seco, acomodó su falda y caminó con la poca dignidad posible hacia el ascensor donde presiono el botón y lo esperó. El ascensor llega abriendo sus grandes puertas grises y entra, presiona el botón nuevamente e iba a cerrarse las puertas de no ser que una mano se posiciono entre las puertas a mitad de cerrar y volvieron a abrirse, en cuanto se abren Cole entra al ascensor —Te he buscado por todos lados. ¿Por qué no atiendes mis llamadas? —Preguntó, tenía unas ojeras indicando que no había dormido bien— Necesito hablar contigo. —¿Qué? — Respondió mirando hacia otro lado, cruzándose de brazos presionando los libros contra su pecho. —Lo siento tanto, realmente lo siento. Es que ya sabes, siempre hemos sido nosotros dos y ahora parece que somos más, tenemos una familia inmensa. Somos afortunados. —Dice, con completa simpatía y alegría. —Es agradable, y olvidé completamente que somos dos, le di tanta atención a los demás y casi te alejo de mí. —Me alejaste. —Le recordó. —¿Me perdonas? —Cómprame una hamburguesa y dos batidos de plátano y negociaremos tu perdón. —Hecho. Las puertas del ascensor se abren y Saskia sale, dejando atrás a Cole. Llega a la puerta de la oficina de Blair y golpea la puerta, él abre sin tardarse mucho. —Hola, Saskia. Pasa, justo estoy hablando con la profesora Warren. Abre más la puerta y ella pasa. Cole, aún entre las puertas del ascensor mira con curiosidad como su hermana entra a su oficina. Dentro, Saskia camina hacia las sillas y toma asiento. —El líder me ha contado que ha heredado el poder de Anna, tu madre. Es fantástico, debes sentirte muy honrada, felicidades. —Ya no soy una bruja inútil ¿Eh? —Lamento eso. —Admitió. —¿Has traído lo que te pedí? — Preguntó Blair. Saskia dejó sobre la mesa los libros pedidos. Todos eran de su familia, se los había prestado su tío —o mejor dicho se los robó—. No supo muy bien para que le había avisado que los quería, sin embargo, no replicó y los llevó. —¿Para qué son? —Buscaremos que te comuniques con ellos o que veas algo que nos diga que sucedió la noche de su muerte. —¿No fueron asesinados por un cazador? —¿Alguna vez has tenido una visión con ellos? —Le preguntó la señora Warren. Saskia se tensó mirándola, ¿Debía decírselos? Confiar en ellos. Blair nota que duda por lo cual le dice suavemente —Solo queremos entender por qué han muerto. Si no te sientes segura puedes echarte para atrás, no hay problema. —He tenido una visión…—Accede. —Ellos discutían en la cocina, Cole y yo éramos solo niños. Mi madre le decía que iban a morir por el libro y mi padre estaba muy terco queriendo seguir escribiéndolo. —Sabían del peligro que traía el libro. —Murmura pensativo Blair. —¿Qué piensas sobre ello? —Creo que mi padre pensaba que el libro no nos iba a condenar a que nos busquen, sino que iba a protegernos. No lo sé, él estaba muy seguro que el libro iba a salvarlos. —Pero no los salvó. —Le recuerda Warren, llevando una mano a su boca. —Lo sé. —Susurró. —Quizá planeaba algo y no resultó bien al final. —¿Los Hewitt siendo vencidos? —Se ríe de ironía Warren. —Por supuesto que no. Algo debió suceder, los planes de ellos nunca salían mal. Algo sucedió. Estoy segura. —No estoy entendiendo esta conversación —Admitió poniendo mala cara. —Se dice que tus padres murieron por un cazador que quería el Sabbat. —Blair le explicó—Todos creímos que murieron para proteger el libro, pero siempre hemos pensado que quizá no haya sido así la historia. Anna y Nathan eran unos excelentes brujos, capaces de matar a quien sea y con una fuerza de voluntad admirable. Es imposible que hayan sido vencidos tan… fácilmente. —¿Sospechan que están vivos? —Están muertos, de eso estamos seguros, he visto sus c*******s. —Confiesa —Pero de lo que no estoy seguro es las condiciones de las cuales murieron. Murieron atados en su silla, torturados para sacarles información, no pudieron y decidieron matarlos, pero es confuso ¿Por qué han dejado que los aten y torturen? Son brujos, fácilmente podrían haberse liberado. —¿Y si han sido debilitados de alguna forma? —No hay forma de debilitar la magia de un brujo. Solo por mucho cansancio, pero tus padres solían tener entrenamientos para evitar cansarse, podían pasar hasta días con energía suficiente, en cambio, han sido secuestrados solo por un día. —Ellos dejaron que los maten… —La pregunta es ¿Por qué? —Warren puntualizó. —Al tener tu poder podrías averiguarlo. Anna tenía el poder de saber que sucedió tocando objetos personales de otras personas o directamente a la persona. —Warren le explica. —Yo misma he entrenado con tu madre, y será un honor entrenarte a ti. Podremos saber que sucedió realmente esa noche. —Es vergonzoso, pero solo se activar mi poder con excitación, lo he hecho tres veces. La primera creí que había sido un sueño y las otras dos fue ayer y antes de ayer por medio de provocamiento. Blair frunce las cejas mirándola ¿Cuándo él la ha provocado? ¿Significa que ella vio un recuerdo suyo? Saskia nota la mirada sobre ella por lo cual se encoge en su silla. —¿De quién has visto? —Le preguntó, comenzando a enfadarse. No con ella, sino con él mismo. —Mmm… Puede que haya visto la tuya. Pero lo hice sin querer, lo juro. Warren abre mucho los ojos y gira a ver a su líder, estupefacta. Sin poder creer que un hombre tan correcto como él pudiera meterse con una niña como Saskia. —Warren ¿Me das unos minutos? —Le pregunta, mirándola severamente. Warren acepta con la cabeza y se pone de píe, sale de la oficina cerrando la puerta detrás. Saskia mira sus manos, como si fuese una niña que está a punto de ser regañada por su padre. Blair se pone de pie y rodea el escritorio quedándose justo frente a ella, alza una ceja en su dirección mientras se cruza de brazos e inclina la cabeza a verla. —Así que has estado navegando en mis recuerdos. Es por eso que te apartaste así. —Suelta un suspiro y mira el techo unos segundos, intentando mantener la calma. Vuelve a mirarla. —¿Qué viste? —Ya ni siquiera me acuerdo. Pasa tan rápido todo que la memoria lo tengo como Dory. ¿Has visto buscando a nemo? —No. Se encogió aún más en la silla. La situación era insostenible. —Lo diré solo una vez más. ¿Qué has visto, Saskia? —Algo no muy importante, era cuando te cortabas el cabello —Saskia—Advierte. —Está bien. Vi cuando tenías unos nueve años aproximadamente, tu padre era un idiota y distraías a tu hermana... Ella era hermosa. Saskia lo miró fijamente, esperando pacientemente su reacción tanto con gestos como en palabras. Blair lleva las manos hacia el borde del escritorio donde está apoyado solo su cintura, y hace repliques con sus dedos sobre el mármol lentamente, sin quitarle la mirada de encima. —Pequeña curiosa ha estado entre mis recuerdos…—Susurra pensativo, arrastrando sus palabras. —¿En que otro pensamiento has estado? —No creo que sea correcto decírtelo. Es algo muy privado y…—Se calla abruptamente tras recibir una venenosa mirada de Blair. —De mi amigo… El cazador. Sus ojos se abren un poco más de lo normal, sorprendido. —Tan amigo no debe ser como para que hayas estado en esa situación. —Frunció sus cejas. —¿Acaso no te basta con romper las normas y ser aliada de un cazador, que ahora te unes a él? —Para tu información yo lo he o******o. —Pobrecito, debe estar tan traumatizado. —Ironizó. —Y no he follado con él. —Se movió en su lugar incomoda. —Bueno, ni siquiera sé para qué te lo digo. Eres un metiche, ¿Lo tienes en cuenta verdad? —Muy en cuenta. —Sonrío y se inclinó hacia adelante. Apoyó ambas manos en el apoya brazos de la silla de Saskia y se inclinó hacia adelante, ella estiro la cabeza hacia atrás para evitar el contacto, pero hizo tope con el respaldo. Estaban a una escasa cercanía, muy prometedora y con un aura que resultaba ser tanto embriagador como íntimo. Su aliento chocó contra su cuello y sintió cierta tensión en el aire, miró a un lado y se concentró en respirar tranquilamente y así evitar lucir sus nervios. —Ese cazador debió ser muy afortunado de poder estar contigo. —Apártate o veré un recuerdo tuyo. —Advirtió. Blair sonrío, encantado. —¿Acaso estoy provocándote? —Sonó divertidamente sorprendido. Casi suelta un involuntario gemido, tensando sus piernas y presionándolas unas con las otras. Era increíble el poder que tenía su voz, su tacto y su presencia con su cuerpo. Era tan perceptiva ante él que a Blair le fascinaba. Podía hacerse adictivo a intimidarla de esta forma tan juguetona e íntima. —Menudo tutor estas hecho. —Recuperó su voz y como pudo—¿No era que ibas a ser mi tutor responsable? —No eres parte del aquelarre, no tienes marca. —Aun así, tienes treinta años. Y yo tengo dieciséis—Le recordó. —Podría denunciarte. Él se separa de ella, recordándolo. Hace su cuerpo hacia atrás y le da devuelta su espacio personal. —Hazlo, ve a denunciarme. —Señaló la puerta. Saskia entre cerró sus ojos. ¿Era un desafío? Se puso de píe y caminó hacia la puerta. La abrió e intentó salir, pero la puerta escapa de su agarre y se cierra abruptamente, ve la mano de Blair sujetando la puerta para que esté cerrada. Se hace pequeña ante su figura tensándose y lo mira, entre sorprendida y asustada. —Tus libros. —Se los extiende. —Te los has olvidado. Mira los libros con vergüenza. Los sujeta y luego ve como Blair abre la puerta, le sonríe divertidamente. Ella niega con la cabeza y luego sale de la oficina, comenzando a caminar sin rumbo por los pasillos. No sabía dónde ir, pero sabía que quería irse de allí lo más rápido posible. Se metió en el ascensor –al cual menos mal que estaba parado allí–, y se apoyó en una de las paredes de cristal de éste. Tenía la respiración agitada y las mejillas ardían, podía jurar que está completamente roja. Tocó su piel con su mano fría y notó la diferencia de temperaturas. Mierda. Alza la vista asustada viendo como alguien entra al ascensor, pensando en que quizá sea el brujito acosador, sin embargo, era Keith. No supo si sentirse aliviada o tensa en cuanto comprueba que era él. Éste, ajeno a darse cuenta lo que le sucedía le sonríe y lleva una mano a su cabello, acomodándoselo. —¡Oh, hola, Saskia! —Saludó —Que hermosa coincidencia, el destino nos quiere juntos ¿No? Saskia lo miró, horrorizada. Y como si hubiese sido telepáticamente escuchada por su hermano, éste también entra al ascensor. Tenía ambas manos en su cintura y miraba con una mezcla de incredulidad e indignación a Keith. —Vamos hombre, déjame al menos cinco minutos con ella. —Rogó Keith cansado. —Lo siento, pero cinco metros de distancia. —Se encogió de hombros. —¿¡Cinco metros!? —Tienes razón, tienen que ser ocho. Keith suspiró pesadamente y sale del ascensor rendido. Saskia sonríe mirándolo con dulzura. ¡Que adorable! En cuanto miró a Cole, frunció sus cejas. —¿Qué haces aquí? —Esperaba a mi hermana para llevarla a por una hamburguesa y batidos. —Muy bien, hermanito. Cole presiona el botón de la planta principal. —¿No tienes clases? —Preguntó mirando por los cristales su alrededor. —Tenemos. Pero no es más importante que hacer lazos con mi melliza. Además, podemos tomarnos el día para que te pueda enseñar muchas cosas, aprendí a hacer pociones y leer un poco latín nórdico. —Yo aprendí a meterme en los recuerdos de las personas a través de la excitación—Lo miró y fingió alegría. —¡Hurra! —Creo que ambos tenemos tanto por contarnos, hermanita.
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