Se escucharon burlas en todo el baño de mujeres, pero la universidad había estado vacía durante mucho tiempo, nadie podía escucharlo. Ginny todavía estaba tratando de convencerse a sí misma de que sus tontos compañeros de clase no podían hacerle eso. Todos los sueños de que esto es una broma, que solo quieren asustarla, rompieron con el toque en su ano. En ese momento, la niña se dio cuenta de que este incidente destruiría su vida de una vez por todas. Sintió que un dedo la penetraba. Ginny comenzó a temblar de histeria, resentimiento y disgusto. Ella se encogió por completo, sin permitir que penetrara en sí misma. Su corazón latía con fuerza por el miedo, trató de escapar, pero tipos fuertes sostenían sus frágiles brazos y piernas por todos lados. “Acuéstate, perra.” Gritó una de las c

