Capítulo 6

517 Words
CONNOR Tomé el teléfono de Ángela. —"El que te podrá un tiro entre la frente seré yo". —"Oh, Connor, amigo mío. Disculpa por no presentarme". —"Te voy a encontrar aunque sea debajo de una piedra y te mataré". Una risa se escuchó del otro lado del teléfono. —"Oh, amigo, no puedes matar a alguien que ya está muerto". —"Eso es mejor, así nadie buscará tu asqueroso cuerpo. Te haré peor de lo que le hicimos a tu hermano". —"No soy como mi hermano, yo no tengo debilidades como ustedes. Además, no te preocupes, no voy a matar a tu querida esposa, no después de hacerla mía por un mes seguido". —"Atrévete a tocarla". —"Voy a ver qué tan buena es. Imagínate, ha matado a tanto solo con su cuerpo. No dejaré morir una leyenda en el mundo de la mafia sin hacerla mía". —"Tú solo le pones tus asquerosas manos y te voy a arrancar los dedos antes de pegarte un tiro". —"Inténtalo, estoy aquí en España esperándote". Y, diciendo su última palabra, finaliza la llamada. Me volteo hacia Ángela; lágrimas bajan por sus mejillas mientras sujeta la cabeza de su padre. —"Padre, ¿por qué tú?" Coloco una mano en su hombro. —"Ángela, tienes que tranquilizarte". Ella gira la cabeza hacia mí. —"No me toques". Nuevamente se gira hacia la cabeza de su padre, le deposita un beso en la frente y vuelve a colocarlo en la caja. —"Tu muerte no quedará así. Te hice una promesa hace años: que vengaría tu muerte. Hoy comienzo a cumplirla". Ella se levanta y comienza a caminar hacia la escalera. —"Ángela". Pero no me escuchó y subió la escalera. La seguí hasta la habitación. Cuando entré, ella estaba tomando su pistola de la mesita de noche. Cuando lo hizo, empezó a caminar hacia la puerta, pero me puse en frente de ella. —"¿A dónde crees que vas?" —"A matarlo". —"No irás a ninguna parte; no dejaré que te pongas en peligro". Ella levantó la pistola hacia mí y, cuando me miró a los ojos, no había señal de que la mujer con la que me había casado estaba ahí; no era ella, era el diablo. Me miraba con odio, me miraba como si quisiera matarme. —"Muévete o te moveré a mi manera". —"¿Y qué piensas hacer, matarme?". —"Que te muevas, maldición". Pero no lo hice, y ella empezó a caminar hacia el otro lado, pero me puse en medio nuevamente. —"Solo matándome te dejaré salir por esa puerta y que pongas tu vida en riesgo". —"No me importa". —"Me dejarás solo, dejarás a tu hija huérfana, pequeña. ¿Qué le diré a Alaia cuando pregunte por su madre?". Como si ella recordara a Alaia, sus ojos me miraron nuevamente y vi que mi reina estaba de vuelta. Ella bajó su pistola y se acercó a mí, me abrazó. —"Me mataron a mi padre, lo mataron cuando empezó a portarse bien".
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