ÁNGELA
Cuando Connor se fue con Alaia, después de tanto decirme que no iría a una fiesta de mocosos, me puse un traje de baño blanco y amarré mi cabello en un moño. Bajé hacia el área de la piscina.
Me acosté en una silla de playa y tomé la bebida que había mandado a pedir. Agarré mi teléfono y vi que había un mensaje de Connor.
—"Ya el niño que dice ser el cumpleañero la estaba abrazando, te lo dije, Ángela".
—"Cálmate, Connor, no todos son como tú, unos secuestradores".
—"Por favor, si no te hubiera gustado, no sería mi esposa ahora".
—"Cuídate, déjame tomar el sol tranquila".
Puse el teléfono en la mesa y, en su lugar, tomé mi bebida de fresa. Ya estaba relajada cuando mi teléfono sonó.
Lo temí pensando que era Connor, pero miré para ver un número desconocido. Respondí la llamada enseguida.
—"Hola".
—"Por fin escuché tu voz".
—"¿Quién eres?".
—"El que viene a destrozar tu vida".
Me levanté de la silla cuando sus palabras salieron de su boca.
—"Sabe que el que se atrevió a amenazarme no está vivo".
—"Claro, he escuchado los rumores de la princesa sin corazón, el demonio en cuerpo de ángel".
—"Te corrijo, ya no es la princesa, ahora es la reina y todavía sigo teniendo mi cuerpo de ángel".
—"Gracias por el nuevo dato".
—"Ahora sí, dejando lo estúpido del juego de lado, ¿quién demonios eres?".
—"Un hermano del hombre que mataste".
—"Dime el apellido, he matado tantas veces y no ando preguntándole si tiene familiares".
—"Donato Castillo".
Cuando él mencionó ese nombre, todo lo que tanto obligué a olvidar llegó de golpe.
—"Ese maldito merecía morir".
—"Y tú también mereces morir".
—"Aquí te espero, ven, inténtalo".
—"No puedo negar que tienes cojones, pero no iré por ti, eso sería estúpido; iré por la persona que amas".
—"Tú te atreves a tocar a mi familia y juro que te encontraré y te mataré con mi mano".
—"No te preocupes, muñeca, daré mi golpe poco a poco".
—"Juro..."
Pero no dejé terminar mis palabras porque terminó la llamada.
Busqué el número de Connor y lo llamé.
—"¿Qué tal está el sol?"
—"Traer a Alaia a la casa".
—"Por fin te diste cuenta de que es lo mejor".
—"Connor, trae a Alaia a la casa ahora".
Al parecer, escuchó mi voz alterada.
—"¿Qué pasa?"
—"Acaban de amenazarme".
—"Voy para la casa ahora mismo".
—"Ten cuidado, por favor, no sueltes a Alaia".