Esther salió destrozada de aquel lugar, jamas pensó en sufrir tal humillación,nunca valió la pena aguantar tanto,eso fue lo que pensó .
Con su hijo en brazos tomó un taxi,con dirección a casa de sus padres,no estaba segura si la recibirían, ya que desde que se casó jamás los visitó,ni cuando su papá enfermó gravemente,Samuel no se lo permitió.
Cuando sus padres fueron a visitarla,terminaron en una fuerte discusión con su esposo,pues no estuvieron de acuerdo en como la trataba y en las condiciones que vivían sabiendo que Samuel tenía posibilidades para vivir cómodamente.
Además sus padres se habían enterado que mientras Esther pasaba su embarazo encerrada y con limitaciones,Samuel se pasaba de cantina en cantina y disfrutando de ciertas compañías.
También que muy seguido se le miraba en casa de sus padres,disfrutando y conviviendo con ellos,haciéndole creer a Esther que iba a trabajar ,"según el con su padre",todo era mentira,Samuel nunca quizo dejar su hogar,su vida de niño rico,por eso todo el día se la pasaba con ellos y solo llegaba a dormir con Esther.
Al bajar del taxi,se quedó parada en la entrada de la puerta,había cambiado tanto lo que antes fue su hogar ,habían hecho mas grande la tienda donde se acostumbraba a vender los quesos que su misma mamá hacía, un suspiro se le escapó a Esther al recordar lo deliciosos que le quedaban.
Se moría de ganas por siquiera probar un pedazo,se le hizo agua la boca.
También se dió cuenta que había gente atendiendo la quesería ya no lo hacía su mamá.
Mientras Esther miraba y pensaba en todo ni siquiera se dió cuenta el momento en que entró,entonces una de las trabajadoras se acercó a ella y le preguntó:
-¿Se le ofrece algo,busca a alguien ?
-¡oh! Disculpe,busco a la señora Teresa.
-¿Quién la busca?
-Mmm bueno ,pues ...soy...Esther,dígale que la busca Esther.
Después de que la empleda salió en busca de su madre,Esther estaba llena de nervios,no sabía como iba reaccionar su mamá cuando la viera,si la iba a perdonar,si la iba a escuchar.
De pronto la puerta se abrió de golpe,dejando a ver a Teresa asombrada y con una sonrisa melancólica en el rostro.
Esther por su parte,correspondió la sonrisa pero con lágrimas en sus ojos.
-¡Hija!¿como has estado?
Dijo Teresa con voz temblorosa,llevó su mirada a Isaac,el pequeño que yacía en los brazos de su madre Isaac le sonrió.
Acercándose a ellos llevo de nuevo su mirada a Esther,había cambiado un poco,la forma de vestir,aumentado de peso,pero seguía igual de hermosa,lo que más se notaba era su mirada,tan vacía,tan triste,se preguntó que le habían hecho a su niña para estar así,ya no era la misma que dejó su casa.
-¡Supongo que él es mi nieto verdad,esta hermoso se parece a ti!
-Sí,ya va cumplir dos años.
Un sentimiento de culpa invadió en el pecho a Esther,por no haber dado a conocer a su hijo a sus abuelos,que cruel fue con ellos.
Limpiando sus lágrimas, trato de hablar pero fue interrumpida por Teresa.
-¡Mamá yo te....
-No hija,después,hay tiempo,ahora solo déjame disfrutar el momento, vamos a dentro,tu padre se pondrá feliz cuando los vea,dijo que hoy presentía que sería un día muy especial y mira no se equivocó en lo absoluto.
Teresa le decía mientras la llevaba hacia dentro,al pasar a el área de su casa,pudo disfrutar del olor agradable que había,ese que le hacía falta desde que se marchó.
Teresa sin preguntar,les sirvió un delicioso caldo de pollo,que había preparado con ingredientes que ellos mismos cosechaban desde el tomate hasta la gallina,tenían un pequeño gallinero y hortalizas.
-Mmmmm,te quedó buenísimo mamá,hacía un buen que no comía algo así.
Su mamá se encargaba de darle de comer a Isaac y observaba como Esther comía con tanta rapidez que tuvo que decirle que de esa manera no se comía,que se podría atragantar o hacerle daño a su estómago ,por no masticar bien la comida.
-¡Lo siento mamá tienes razón ,trataré de comer despacio!
Teresa se sorprendió,ya que Esther jamás pedía disculpas,aún sabiendo que ella estaba mal,no lo hacía,a pesar de que ellos eran sus padres.
En definitiva Esther había cambiado,los golpes de la vida lo habían hecho.
-¡Voy a cambiar las sábanas de tu cuarto!¿te quedarás verdad?
-Si mamá, me voy a quedar.
Una gran sonrisa se le dibujó en el rostro a Teresa,sintiéndose plena y llena de alegría,no importa que se hubiese alejado tanto de ellos,no importa que haya cometido tantos errores,era su hija, su pequeña.Y había vuelto .