La joven afortunada de la época victoriana, esa que iba a ser presentada al más acaudalado de sus pretendientes, la que usaba vestidos delicados de gaza hechos con tul y sedas. De esa mujer escribieron un libro entero durante sus primeros dieciocho años pero en cuanto se casó sólo tuvieron información para cinco renglones, vivió cincuenta y dos años ¿Por qué sólo cinco renglones? Eso es todo lo que se puede decir de su vida, así sin más. Pienso mirando un libro en mi cama, uno que terminé ayer por la mañana antes de ir al trabajo. Y pensar que ahora soy más afortunada que ella, puedo elegir con quien me quiero casar, tengo ropa más cómoda y trabajo en algo que hace veinte años no existía, incluso poder tomar una ducha en este preciso instante ya es algo que ella no podía hacer a diario.

